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Respiramos y seguimos

Respiramos y seguimos

Respiramos y seguimos

H emos seguido trabajando a pesar de los malos tiempos que corren. Nos encontramos inmersos en una tempestad que aunque no ha sido provocada adrede va a ser aprovechada por unos pocos para sacar partido, con consecuencias nefastas para el resto. Somos conscientes de que la presencia en la calle es necesaria para conseguir los objetivos que perseguimos, pero es mucho más importante que la gran mayoría se convenza de cuál es la actitud que les va a proporcionar una mayor calidad de vida. Es necesario adquirir el hábito de interrogarnos frecuentemente respecto a las posturas que adoptamos.

Los políticos están más cómodos cuando las personas siguen sus dictados sin dudar, constituyendo una muchedumbre que puede cambiar las cosas. Siempre se ha dicho que la masa es manejable, más aún cuando existen expertos para hacerlo. ¿Cómo se puede impedir? Conseguir que aquella esté compuesta por individualidades que se pegunten las razones por las que se están moviendo, no atendiendo únicamente a los sentimientos.

Hemos defendido siempre las pensiones reivindicando los mismos objetivos. Objetivos que no creo que nadie pueda despreciar. Otro aspecto son las expresiones comunes que intentan invalidar la posibilidad de su consecución que son aceptadas por mucha gente sin pensar en que puedan ser falsas, como lo son en realidad.

Se está hablando en la actualidad de la edad mínima de jubilación, intentando alargarla de forma paulatina a los 67 años. Pero dentro de este tema existe otro que puede ser discutido, como la jubilación voluntaria posterior a la edad referida. Entiendo que algunas de las razones que se dan pueden ir en contra del interés general y demonizar como insolidarios a un pequeño sector que decida continuar. Se aduce que el no jubilarse a la edad indicada favorece el paro y la dificultad de los jóvenes en la esfera laboral, pero si lo analizamos podemos ver que bajo ningún concepto esto lo podemos aceptar, ya que las razones son otras. En el año 2018 se jubilaron por edad 187.066 personas, si calculamos que alargan la jubilación el 5% nos daría 9.353 no jubilados. La fusión de Caixabank con Bankia prevé la pérdida de 7.500 puestos de trabajo, podemos recordar las plazas de médicos, enfermeras/os y personal auxiliar, las plazas en educación, en la judicatura, y en otros estamentos que son necesarias y no son cubiertas. Estos son los motivos reales del paro, no la jubilación. Se está hablando de una subida de las pensiones mínimas, aspecto reivindicado por nosotros. Ojalá sea cierto y se lleve a cabo.

Otro aspecto que ha estado en el punto de mira estos meses pasados es el de las Residencias de Mayores, aunque yo diría la no existencia de una atención integral a este grupo de personas. Todo el mundo se ha llevado las manos a la cabeza por los problemas surgidos durante la pandemia, cuando estos venían a consecuencia de una inercia indiferente y que no se ha corregido hasta ahora. Las Consellerias de Bienestar Social (aunque se le den nombre rimbombantes siguen siendo lo mismo) es una de las principales cabezas de las políticas neoliberales, en las que se preconiza la privatización. Aquí en la Comunidad además existen otros problemas. Según un estudio de la Catedra Prospect, la OMS recomienda 5 plazas por cada 100 personas mayores de 65 años. En España la ratio es de 4,19, pero en la comunidad Valenciana (la tercera o cuarta por la cola) es de 2,91. Sin comentarios. Pero si seguimos analizando, de 334 residencias de la Comunidad solo hay 10 de titularidad y gestión pública. Y de aquellas una gran cantidad gestionadas por fondos buitre y de inversión, que como ya todos conocemos su fin es «altruista». Ojalá desde la Consellería pudieran dar alguna información de la existencia de algún plan para subsanar esto. Y no digamos del «cohousing», intento para conseguir que los mayores puedan continuar en sus casas sin necesidad de ocupar una plaza de residencia y con mayor calidad de vida, esto ni se encuentra ni se le espera.

Otro aspecto flagrante es la composición de las personas que conforman la mesa del Pacto de Toledo para analizar el futuro de las pensiones. Están representados todos los partidos políticos pero no hay ningún representante del grupo objeto de este estudio. Es como si el Estatuto de los Trabajadores se decidiera sin ningún representante de estos. Pero, más aún, transparencia ninguna, la ciudadanía no puede saber qué partido defiende posturas que van a favor o en contra de nuestro grupo, pudiendo luego decir cosas que en la realidad no son ciertas. Entendemos que la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE) que agrupa a más de 300 plataformas de todo el territorio de la nación debiera estar presente.

Todos estos temas y otros son por los que debiéramos preguntarnos cuando vamos con la papeleta a las urnas. Entonces, ¿por qué la presencia en las calles? Porque la única forma de hacer que los políticos decidan a favor de la mayoría es que se convenzan de que si no lo hacen no serán reelegidos.

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