La discapacidad intelectual de Empar Vizcaíno Vidal, una joven de 19 años, no ha supuesto ningún impedimento para que practique deporte en la escuela del Club d’Atletisme Safor Teika, en Gandia, incluso llegando a competir como una más dentro del calendario de la federación valenciana. De lunes a jueves, cada tarde, su padre, Julio, le acompaña desde Beniarjó, de donde es la familia, a la pista municipal de Gandia, y la joven se incorpora a su grupo de entrenamiento, dirigido por Andrés Dénia.

Debido a la pandemia ahora se trata de un «grupo burbuja», una de las medidas introducidas esta temporada por el club para evitar posibles contagios por coronavirus. Todos ellos practican deporte, previamente registrados, en un cuadrante muy concreto y delimitado en la pista, y con todas las precauciones.

Esta es la segunda temporada de Empar Vizcaíno en el club gandiense. Se enganchó al atletismo gracias a la Fundació Espurna, entidad que trabaja por la integración social y laboral de personas con discapacidad.

En noviembre de 2018 participó con Espurna en el Special Olympics, un evento bajo techo que se organizó en Zaragoza, y logró nada menos que dos medallas de oro en medio fondo, en 800 m.l. y 1.500 m.l. A partir de ahí, en Espurna le animaron a apuntarse al club «groguet». Desde entonces ha mejorado su técnica, aunque tanto los monitores como su familia coinciden en que el objetivo fundamental es que se divierta practicando deporte, al margen de la competición.

Con el CA Safor Teika en esta temporada debutó en un 5.000 metros lisos en un control en l’Alfàs del Pi, y hace unos quince días corrió dos pruebas de 800 y 1.500 metros lisos.

En cuanto al cross, en febrero compitió en una carrera en Alzira donde fue segunda en la categoría sub23 (promesa), y también el campeonato autonómico en Castelló, con el equipo absoluto femenino, que quedó segundo. «Estoy muy ilusionada, me gusta ir mejorando marcas», comenta Empar, siempre con una sonrisa. También ha sufrido alguna que otra lesión, como la tendinitis de Aquiles.

Pero es que, además de las competiciones oficiales, Empar también está inscrita en la Federación de Deportes para personas con Discapacidad Intelectual (FEDDI), que celebra sus propios campeonatos, en muchas ocasiones en colaboración con la ONCE. Esta primavera iba a participar en un campeonato de España adaptado, pero se anuló por el coronavirus.

Su padre reconoce que a Empar «el atletismo le ha servido muchísimo, ha cambiado a mejor», tanto para ponerse en forma como para fomentar sus relaciones sociales. «Debemos tratar a las personas con discapacidad sin prejuicios y como lo que son, personas», recuerda.

Empar no para, ya que además del deporte, está ocupada en un ciclo formativo de cocina y sala en el restaurante Boga, que gestiona Espurna.

Su entrenador, Andrés Dénia, es consciente que no le puede exigir lo mismo que a los demás, ya que ella tiene su propio ritmo, y valora el esfuerzo que realiza.

El director deportivo del Safor Teika, David Melo, señala que el caso de Empar «es un ejemplo de que en el club caben todos, sin distinciones, y el atletismo también es un deporte apto para una gran mayoría de personas».