Pocas veces se percibe de una manera tan tangible lo que supone «pertenecer a Europa». Detrás de cifras milmillonarias, de planes de rescate para naciones enteras o de los bonos de recuperación que los 27 negocian en Bruselas para hacer frente a la crisis sanitaria, a veces aparecen concreciones muy básicas y elementales como las que gestiona el grupo Som Rurals.

La entidad, con sede en la pequeña localidad del Palomar (la Vall d’Albaida), ha dado luz verde a los 29 proyectos de las comarcas de la Safor, la Costera y la Vall d’Albaida que recibirán dinero de la Unión Europea para acciones que fomenten el desarrollo del interior valenciano: desde una ayuda para una pequeña destilería en Beniflà a un mirador fluvial sobre el río Barxeta; de una ayuda para climatizar una piscina cubierta a una aportación para habilitar un rocódromo en Simat de la Valldigna...

Som Rurals está formado por municipios de la Safor, la Costera y la Vall d’Albaida. A través de esta plataforma conjunta gestionan ayudas europeas de los fondos Leader y Feder, arropados por la Generalitat. La tercera convocatoria de ayudas acaba de cerrarse y son 29 los proyectos (de un total de 43 presentados) los que recibirán financiación.

En total, se trata de una partida de 1.257.136 euros de presupuesto que recibe ayudas europeas por importe de 791.800 euros: 384.965 para la Safor, 312.628 para la Vall d’Albaida y otros 94.205 para la Costera.

Europa ‘riega’ el interior rural de la Safor

Miquel Bentel, de Som Rurals, detalla para Levante-EMV algunos de los proyectos aprobados. Por ejemplo, en Simat de la Valldigna (95.351 euros) se instalará captación de energía solar en la Casa de la Cultura, se construirá un rocódromo en la zona del río Vaca y se recuperará el lavadero de la Font Menor, un elemento de valor patrimonial.

La Font de la Figuera, por citar un caso de la Costera, recibe 50.000 euros para unificar en un solo espacio todos los servicios sociales que presta el consistorio. «A veces no es un único proyecto por municipio; son varios», especifica Bentel. En ese sentido, en la Vall d’Albaida, el Palomar supera los 94.000 euros para dos actuaciones: la ampliación y mejora del aparcamiento de la zona de acampada para autocaravanas, y el equipamiento escénico del auditorio municipal.

Bentel matiza que este tipo de ayudas no subvenciona «infraestructura pura y dura» sino que dan su respaldo a acciones encaminadas al emprendedurismo agrícola, el turismo interior, las energías renovables, el ahorro energético o el equipamiento para el ocio. De ahí que, en ocasiones, son más un complemento a una obra mayor que no una actuación en sí mismo.

Sería el caso de Ador, en la Safor, que recibe 89.000 euros para aplicar en la piscina municipal un sistema de aerotermia (calentamiento del aire) que ahorra mucho los costes de climatizar una instalación de este tipo. «Además —agrega el gerente de Som Rurals— tratamos de inculcar que se convenie su uso con otros municipios, porque para un pueblo pequeño mantener algo así es muy costoso. Así que estas ayudas, en cierto modo, también están encaminadas a permitir la supervivencia de ciertas instalaciones».

Bentel pide también que «la iniciativa privada se anime» ya que solo dos proyectos no emanan de las administraciones. Son el de la granja Sant Miquel, en la localidad de Salem (la Vall d’Albaida), y el de una microdestilería que han impulsado dos jóvenes en Beniflà, en la Safor.