En dos semanas, inmediatamente después del puente festivo de la Constitución y la Purísima, el Ayuntamiento de Gandia, gracias a un convenio con la Diputació de València, iniciará la prospección para localizar, exhumar e identificar los restos de los 62 hombres que, después de la guerra civil, fueron fusilados en el cementerio de esta ciudad tras las condenas a muerte por parte de los tribunales de Franco.

Las gestiones preliminares a esa acción han durado año y medio. Fue en junio de 2019 cuando una decena de familiares de aquellos represaliados del franquismo formaron una asociación y poder acogerse a la dinámica abierta en toda España gracias a la Ley de Memoria Histórica, para solicitar que nadie olvidara que en Gandia también hubo fusilamientos. En concreto son 62 hombres, la mayoría de municipios de la Safor, ejecutados entre el 25 de mayo de 1939, apenas dos meses después del fin de la Guerra Civil, y el 31 de octubre de 1940. Sus cuerpos, que ni siquiera fueron entregados a sus familiares, se depositaron en fosas comunes, probablemente cuatro, de las que dos parece que se han podido localizar gracias al uso de un georradar.

La excavación de la primera fosa, situada en el subsuelo del pasillo que linda con la tapia izquierda del cementerio gandiense, según se entra, fue anunciada ayer durante el transcurso de la firma del convenio entre el ayuntamiento y la diputación para poner 40.000 euros con los que sufragar esa operación, protagonizado por la alcaldesa, Diana Morant, y el responsable de Memoria Histórica de la diputación, Ramiro Rivera.

Morant dijo que este era un «momento histórico» y confesó que se trataba de «uno de los convenios más emocionantes» que había suscrito porque permitía llevad a cabo «una de las causas más justas que aún están pendientes». La alcaldesa añadió que intentar entregar a los familiares que lo deseen los cuerpos de los fusilados para que procedan a un entierro digno también es fruto de la decisión conjunta de todas las administraciones, en referencia a que tanto el Gobierno de España como la Generalitat, la diputación y el ayuntamiento están dirigidos por partidos políticos que creen en esa reparación histórica hacia los represaliados del franquismo.

En la misma línea se pronunció Ramiro Rivera, quien, dirigiéndose a los familiares de las víctimas, reconoció que, hasta hace pocos años, «la Administración les falló», y que ahora es momento «de devolver la normalidad institución a todo lo referido a la memoria histórica», a lo que añadió que el ayuntamiento contará con la ayuda de la diputación en esa labor de recuperar los cuerpos «porque queremos devolver la dignidad de todas las personas que fueron represaliadas».

Finalmente el concejal de Memoria Democrática, Nahuel González, concretó que esta próxima semana se adjudicarán las obras para excavar y que la siguiente se iniciarán los trabajos. «No es venganza, es una reparación justa a las familias», concluyó tras explicar que solo se está pendiente de la autorización de la dirección de Patrimonio de la Generalitat porque es necesaria para realizar labores de prospección dentro del cementerio gandiense.

Una nieta y biznieta de dos alcaldes de Gandia represaliados representa a la asociación

La Asociación de Víctimas del Franquismo de Gandia estuvo representada en el acto de ayer por una persona por cuyas venas corre sangre de dos alcaldes de esta ciudad que sufrieron la represión tras la guerra civil.

Se trata de Aina Tarrasó Reig, quien señaló su satisfacción por el inicio de los trabajos de exhumación. «Es algo que hace dos años parecía lejano pero que va a materializarse en pocas semanas», dijo. Tarrasó es biznieta de Benjamín Bravo Morales, que fue alcalde de Gandia en tiempos de la república, que fue fusilado y está en una de esas fosas del cementerio municipal. Y también es biznieta de otro alcalde republicano, José Tarrasó García, quien salvó la vida al optar por exiliarse tras la guerra.