Que un viernes por la tarde por la avenida de La Vital de Gandia, donde se concentran hasta tres grandes plataformas comerciales, apenes circulen unos pocos coches denota que a algo ocurre en la ciudad. Son las 17.30, hace dos horas y media que ha entrado en vigor oficialmente el cierre perimetral de fin de semana impuesto por el Consell para frenar la escalada de contagios de coronavirus. Nadie, excepto por las causas justificadas que incluye la norma, puede entrar en la ciudad ni salir de ella hasta el próximo lunes a las 6 de la mañana. Su efectos ya empezaron a notarse ayer por la tarde.

Dispositivos formados por la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil se desplegaron ayer por distintos accesos. Menos si se trataba de camiones o vehículos comerciales, uno a uno, los agentes paraban a los automóviles e iban preguntando «¿dónde se dirige usted?». No valía solo con decir a Gandia porque era residente o trabajaba, sino que había que enseñar el DNI o justificante de la empresa para poder tener acceso a la ciudad.

A aquellos despistados que aún no se habían enterado de la prohibición de entrar se les obligaba a dar la vuelta, adviriténdoles de que si lo volvían a intentar se les sancionaría. Los agentes tomaban fotografías de las matrículas para comprobarlo en caso de sospechas de que alguien intenta entrar de nuevo.

El control del acceso a la ciudad por el norte se situó en la nueva rotonda del polígono Alcodar y era la Policía Local la encargada de controlarlo. En lado opuesto, en la entrada a Gandia por Alicante, la vigilancia se instaló en la rotonda de Bellreguard por parte de los agentes de la Policía Nacional. Otros puntos de control fueron la calle Ribera Baixa, en la carretera Nazaret Oliva de la playa de Gandia, con controles esporádicos por parte de la Guardia Civil, la rotonda del Campus de Gandia de la UPV o el entorno de la estación de ferrocarril.

Los controles se realizan eminentemente a quienes intentan entrar a Gandia. Según fuentes consultadas por este periódico, la vigilancia se centra en los vehículos, por lo que no habrá controles a los transeúntes. Las autoridades apelan a la responsabilidad personal de cada uno para que se cumplan las normativas impuestas por el Consell.