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Un sábado extraño que recuerda a la desescalada

La movilidad cae a niveles parecidos a un domingo y deja calles casi desérticas con menos vehículos

El cierre perimetral ha tenido su efecto sobre todo en la movilidad, de transeúntes y conductores, especialmente en el centro. No se notó de inmediato, sino que fue algo progresivo. El viernes por la tarde todavía había cierto movimiento en las calles, como si nada hubiera sucedido, el sábado a la mañana los gandienses salieron a hacer sus gestiones y hay que tener en cuenta que mucha gente trabaja, pero ya por la tarde el paisaje urbano recordaba, salvando las distancias, a la época de la desescalada, a partir de mayo.

Los párkings subterráneos también notaron la caída de vehículos. En los gestionados por el ayuntamiento, el del Serpis y el de la plaza de Prado, el viernes hubo cien vehículos menos respecto del viernes 22, con una diferencia significativa a partir de las 15 horas, cuando empezó el cierre.

La estación intermodal, de autobuses y trenes, estaba prácticamente desierta, y en la zona azul del centro y del barrio de Corea había numerosas plazas libres, algo inédito en comparación a un sábado normal. Los taxistas apenas se movieron de su base frente a la estación. Por tanto, se puede concluir que la inmensa mayoría de la población cumplió y se quedó en casa.

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