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Tres municipios que cambian este año de alcalde... y uno que no

La salida de un edil del PP trunca el acuerdo en Beniflà y Borja Gironés acabará mandato

Tres municipios que cambian este año de alcalde... y uno que no

Las últimas elecciones municipales en la Safor dejaron patente que las mayorías absolutas son una auténtica excepción y los gobiernos en solitario mínimos. La irrupción de nuevas formaciones políticas ha dejado atrás aquellos años en que las listas lograban victorias holgadas. Esto se ha traducido en una lucha de bloques que se va consolidando.

Así se vio reflejado en los últimos comicios locales. Un total de trece municipios tienen gobiernos que salieron de pactos o en los que se decidió afrontar la legislatura en minoría. Entre ellos están los tres más grandes, Gandia, Oliva y Tavernes de la Valldigna y otros, como Bellreguard o Villalonga. Porque, eso sí, cuando más pequeña es la administración más fácil es conseguir mayoría absoluta gracias al voto de vecinos que optan por respaldar más a la persona, en este caso el candidato o candidata, que a la formación política.

Vistos los resultados, en cuatro localidades se acordó repartir la alcaldía entre dos formaciones, y este 2021 es el año en que se producirá el cambio.

En Bellreguard, Joan Marco, del PSPV, recogerá el testigo de Àlex Ruiz, de Compromís. En esta localidad los dos partidos botánicos ya gobernaron juntos en la pasada legislatura con un pacto similar con el que compartieron la presidencia de la corporación, aunque entonces la correlación de fuerzas era distinta, ya que el PSPV tenía cuatro ediles y Compromís dos. En mayo de 2019 la situación dio un vuelco y los nacionalistas adelantaron a los socialistas, logrando cuatro ediles por los tres del PSPV.

Cuando deje su puesto, Ruiz habrá completado algo más de tres años como alcalde, ya que en el anterior pacto el reparto no fue de media legislatura para cada uno, sino proporcional al resultado y Marco ocupó algunos meses más el cargo.

Otro pacto botánico en la comarca que cuajó fue el de Almiserà. En este caso, Compromís y PSPV se repartieron dos ediles cada uno, desbancando los 20 años de mayorías absolutas del PP, que en los últimos ocho años habían estado representadas por José Juan Mascarell. El joven Pau Canet empezó siendo alcalde, puesto en el que sigue ahora mismo, y, en virtud del pacto entre los dos partidos, el próximo verano cederá el testigo a la candidata del PSPV, María Teresa Pedró, que asumirá el cargo por otros dos años.

La situación más complicada es la de Villalonga. En principio, el actual alcalde, Domingo García, de Compromís, cederá su puesto a quien debe sustituirle, el popular Román Garrigós. Esta es la localidad con el pacto más extraño de la comarca, ya que PP y Compromís llegaron a un acuerdo, junto a dos concejalas de Fer Poble, para evitar que gobernara el PSPV del exalcalde Enric Llorca, con quien existía muy mala relación. Pero ahora un suceso ha alterado la cohesión del Gobierno. El alcalde García ha retirando la delegación de Personal a Alicia Gomis, de Fer Poble, grupo que fue imprescindible para el pacto de gobierno y que también lo es para que el PP asuma la alcaldía en junio. Pese a la crisis, los tres actores, Compromís, PP y Fer Poble, insisten, a día de hoy, que votarán a Román Garrigós y consumarán los cargos de alcalde en esta legislatura de acuerdo con el pacto firmado tras las elecciones.

En Beniflà, PP y Ciudadanos pactaron un gobierno con reparto de alcaldía entre Borja Gironés y Trini Ramiro, pero una fuga interna en las filas populares, con la salida del edil Carmelo Orozco, dio al traste con el plan, ya que los partidos se exponían a que en un pleno de investidura pudiera acabar siendo alcalde el candidato del PSPV y acordaron que la alcaldía sería para el PP durante toda la legislatura.

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