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El alcalde de Ròtova constata la crisis institucional al no poder celebrar un pleno

A la sesión solo asistieron dos ediles de Compromís, y el PP, que tenía tres, consideró que los asuntos a tratar no requerían urgencia

Jordi Puig

Jordi Puig

Compromís per Ròtova, con el alcalde Jordi Puig a la cabeza, ha podido constatar, por segunda vez, que la crisis interna en su grupo, con dos concejales que lo han abandonado y han pasado al Grupo Mixto, ya deriva en crisis institucional y afectará a la gestión en el consistorio.

Puig no solo no ha podido aprobar el presupuesto municipal de 2021, como ya informó este periódico, sino que el pasado martes ni siquiera contó con el respaldo suficiente para poder celebrar un pleno que había convocado para las 14 horas con carácter extraordinario y de urgencia.

A la sesión solo acudieron dos ediles de Compromís, el propio alcalde y Felicitat Balbastre, y tres representantes del Partido Popular, quienes consideraron que los asuntos a tratar no eran motivo de urgencia, por lo que no se pudo celebrar el pleno. Los populares recriminaron a Puig su actitud de no haber pactado la convocatoria y haberla situado a una hora intempestiva, cuando la mayoría de los concejales que trabajan no pueden acudir.

En esa sesión, el alcalde pretendía aprobar una modificación de créditos para anular la partida anual reservada a la celebración del Porrat de Sant Macià, que no se ha podido celebrar por la pandemia, y destinar el dinero a complementar las subvenciones de Smart City y del Pla Resistir de la Generalitat. En una nota de prensa emitida la misma tarde del martes, Compromís culpó al PP de no haber podido celebrar el pleno y aprobar esos asuntos.

Ante este varapalo político la actitud del alcalde ha sido asumir que ha perdido la confianza de la mayoría de la Corporación municipal y que ahora tiene que sacar la gestión municipal condicionado por los votos del PP y los de los concejales No Adscritos que se marcharon de Compromís. Así, Puig ha convocado otro pleno, esta vez con la suficiente antelación, para mañana viernes a las 20 horas, al que se espera la asistencia de la mayoría de los concejales.

Como publicó este periódico, Compromís per Ròtova pidió a los dos concejales que se pasaron al Grupo Mixto, Gustavo Morant y Ana Puig, que renuncien al acta, abandonen el ayuntamiento y permitan que les sustituyan los siguientes de la lista, pero ambos no han dado la más mínima muestra de cumplir ese objetivo y culpan al alcalde de no dialogar y de difamarles sin razón.

En esta situación, cada pleno será un obstáculo para el alcalde, dado que el grupo que le apoya son tres personas frente a nueve miembros de la corporación.

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