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Desarrollan un método para detectar huertos abandonados con un sistema de geolocalización

Esta metodología puede servir para el Catastro o para elaborar mapas del suelo de forma más fiable y rápida

El olivense Sergio Morell, autor de la investigación, en un huerto abandonado de Oliva, el viernes pasado. | JOSEP CAMACHO

El olivense Sergio Morell, autor de la investigación, en un huerto abandonado de Oliva, el viernes pasado. | JOSEP CAMACHO

Un equipo de investigadores del Campus de Gandia de la UPV ha desarrollado una herramienta para detectar por satélite, con más detalle que hasta ahora, los campos de cítricos abandonados. La tecnología tiene en cuenta el caso peculiar de la Comunitat Valenciana ya que, aunque existen métodos de teledetección, es muy difícil distinguir entre terrenos productivos y baldíos por las mínimas diferencias espectrales entre ambas parcelas y el pequeño tamaño de las explotaciones agrícolas valencianas, habitualmente dispersas en el territorio.

El estudio ha sido llevado a cabo por el joven olivense Sergio Morell, licenciado en Ciencias Ambientales, junto a los profesores María Teresa Sebastià, del Instituto de Investigación para la Gestión Integrada de Zonas Costeras (IGIC) y Javier Estornell, del Grupo de Investigación de Cartografía Geoambiental y Teledetección (CGAT). Evidencia la dificultad para detectar parcelas abandonadas a través de las imágenes del satélite Sentinel-2, del programa Copernicus de la Comisión Europea, y propone el uso de imágenes de alta resolución.

La nueva metodología propuesta combina técnicas de teledetección y aprendizaje automático que permiten clasificar una parcela agrícola en tres categorías (abandonada, productiva y no productiva) a partir de características espectrales y de textura extraídas de una imagen con mayor resolución.

El trabajo ha sido publicado en la revista «Remote Sensing» y es fruto de la tesis doctoral que prepara Morell. El autor considera que la identificación precisa del abandono de tierras puede ser útil «para evaluar la efectividad de las políticas agrícolas, realizar inventarios de cítricos y estimaciones de rendimiento anual, o para la gestión del paisaje y los recursos hídricos». De hecho, el mismo equipo de investigadores trabaja en un proyecto similar para la Conselleria de Agricultura.

Parcelas abandonadas en Oliva, marcadas con rojo. | LEVANTE-EMV

Tradicionalmente los mapas agrícolas se han generado mediante fotointerpretación de ortofotos o comprobándolos en persona sobre el terreno. Pero en la actualidad la teledetección se ha convertido en una herramienta poderosa para obtener mapas de usos del suelo, que puede reemplazar a los controles manuales con un uso más eficiente de los recursos y una mayor inmediatez.

Por tanto, este nuevo método de la UPV también puede ahorrar costes a las administraciones, para ir renovando el Sistema de Información Geográfica de Parcelas Agrícolas (SIGPAC), que es el catálogo de referencia para la identificación de las parcelas agrícolas en el marco de la política agraria común europea.

Morell ha estudiado con este algoritmo el caso de Oliva, y también ha hecho algunas prospecciones en otras las zonas citrícolas valencianas como Bellreguard-Almoines, Benicull-Polinyà del Xúquer y Nules.

En Oliva el resultado es que hay un 30% de parcelas citrícolas abandonadas. «Es un porcentaje muy alto», reconoce, y similar a la media de la Comunitat Valenciana. «El minifundismo tiene cosas buenas, como una mayor preocupación por la tierra en la que vivimos, pero otra parte negativa, y es este abandono de cultivos ante la poca rentabilidad y la falta de relevo generacional», apunta.

Para frenar este imparable fenómeno muchos ayuntamientos pusieron en marcha bancos de tierras, que ponen en contacto a propietarios con personas interesadas en cultivar, pero la mayoría de estas iniciativas ha fracasado.

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