Ninguno de los tres municipios de la comarca de la Safor que celebran fallas, Gandia, Oliva y Tavernes de la Valldigna, han escuchado la recomendación del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, de establecer como lectivos los días en los que deberían celebrarse las fallas, en este caso, el 17 y 18 de marzo, toda vez que el 19 es fiesta autonómica.

Como ya publicó este periódico hace unas semanas, las tres localidades ya habían decidido no modificar el calendario escolar y, por tanto, que en esas jornadas no hubiera clase en ningún nivel educativo. Sin embargo, las palabras del jefe del Consell reabrió el debate y llevó a algunas ciudades a replantearse esta situación.

Es el caso de Gandia. La concejala de Educación, Carmen Fuster, decidió convocar el Consell Escolar Municipal con la intención de retrotraer la decisión de que hubiera vacaciones durante la semana de fallas. El Gobierno local, como en su día publicó Levante-EMV, no ha escondido nunca que estaba a favor de hacer caso a la recomendación de Puig y que las aulas abrieran sus puertas la semana del 15 al 18 de marzo.

La reunión se celebró, de manera telemática, la tarde del miércoles y ni siquiera se llegó a la votación, debido a la oposición de los docentes y a la postura de las Ampa, que tampoco veían con buenos ojos adoptar ahora el cambio, a tan pocos días de la semana en cuestión y después de que ya se hubiera decidido en enero.

Fue un encuentro que, fuentes consultadas por este periódico, tacharon de «tenso», en el que tanto docentes como las familias hicieron patente su posición. Consideraban que, en todo caso, debería ser la Conselleria de Sanitat la que tomara la decisión si se consideraba que era por una cuestión sanitaria.

La concejala de Educación, Carmen Fuster, explicaba ayer, en cambio que pese a que «hubo discrepancias», no interpretó tensión, sino «que se desarrolló en un tono de respeto defendiendo cada uno su postura».

Fuster señalaba que el posicionamiento del departamento que dirige «partía del principio de solidaridad» y que consideraba que debíamos seguir manteniendo el cumplimiento de las recomendaciones sanitarias», como las que formularon Puig y la consellera Ana Barceló. El objetivo, apuntaba «era reducir la movilidad» durante esas jornadas.

En el caso de Oliva, anoche se celebraba también el Consell Escolar Municipal en el que se decidía sobre esta cuestión. La reunión dejó patente el rechazo frontal a modificar el calendario escolar ya establecido, lo que significa, por tanto, que en esta ciudad tampoco habrá clase en Oliva durante esas jornadas en las que los monumentos deberían estar plantados en las calles.

En realidad, el asunto estaba claro incluso antes de empezar la reunión. Según la opinión recogida por este periódico, tanto las familias como los docentes e incluso el propio Gobierno local llegaban al encuentro con la postura clara, que era la de mantener la decisión que ya se había tomado cuando se planificó el curso escolar el año pasado.

Por último, Tavernes de la Valldigna también mantiene la misma postura que ya adoptó hace unas semanas de no hacer clase y ni siquiera se ha planteado valorar otra opción. De hecho, el Consell Escolar no se reunirá para tratar la cuestión, como confirmaba la concejala de Educación, Anna Bellver.