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«Xoder» por »xoder»

E l caricaturista y escritor Eduardo Humberto del Río García cuyo seudónimo era Rius, publicó varios y exitosos libros entre los que destaca: ¿Cuándo se empezó a «xoder» Méjico? Una auténtica delicia. Sus libros tienen muchas semejanzas con la mejor revista de humor gráfico en la España de siglo XX, La Codorniz. La más surrealista e intemporal de la época. Su slogan lo decía todo: «La revista más audaz para el lector más inteligente».

No sé, querid@ lect@r, si lo escrito más arriba, excepto el «xoder» del monero mejicano, tiene relación con mi relato de hoy. Yo creo que alguna sí, pero lo dejaremos para que sea usted como lect@r inteligente, o eso dice La Codorniz, quien opine al final del mismo.

El pasado martes 23 y disfrazada de libertad de expresión, se celebró en la plaza del Ayuntamiento de Gandia una insignificante concentración. Todos ellos cabían en un vagón de cercanías.

Lo de los indocumentados «cachorr@s», micrófono en mano, arengando a ese grupo crepuscular fue de lo más descorazonador. Sus proclamas para la época en la que estamos, auténticas antiguallas. Y no digamos de los aplausos calienta-manos al estilo bulerías de los allí presentes. Por ser quienes son, o presumen de ello, debería haber sido amenizada por la «muxeranga», «la sardana» y ¡cómo no!, por el irreverente Xavi Castillo con sus soeces bufonadas. Y las vacunas sin venir…

La libertad de expresión está en las antípodas de lo que los manifestantes, y además violentos, pretenden hacernos creer. Madrid, Barcelona, Lleida, Girona y nuestra querida Valencia, son tristes ejemplos de lo que son capaces esas «bandas», cuyas «batutas» siguen «mamando» de la política, escondidos tras sus escaños. ¡Apreteu, apreteu!

«Tirapiedras», «destrozafarolas», pirómanos y «robatiendas» nunca pueden ser manifestantes. Son peligrosos malandrines. La imagen en Barcelona de la furgoneta ardiendo con un policía dentro dice cuáles son sus criminales intenciones. Como, además, había italianos, ahora dirán que los culpables son las Brigadas Rojas.

En la «chirigota» de Gandia, agitada por 14 insignificantes entidades, conocidas como «los de la quiniela», hubo paz pero también mucho gasto. Las lecheras policiales venían como siempre desde muy lejos y eso supone dietas, riesgo y mucho gasoil. Sin contar la Policía Local y los operarios de señalización. Un gasto evitable si la señora Delegada del Gobierno Dña. Gloria Calero, no hubiese autorizado esa nadería. Con solo poner en la resolución: «hay riesgo de trifulca», hubiera bastado. De no ser así, ¿por qué mandó a los antidisturbios?

Ese sujeto de Pablo Hasél, al que con tanto ímpetu defienden los «salvadores de la patria», no es ningún acusado como ellos creen y algún medio de comunicación dice. Es un sentenciado, y nada menos que por el Tribunal Supremo.

No se le detiene por sus bazofias de canciones, ni por el enaltecimiento del terrorismo, injurias a la Corona y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ¡que también! Se le apresa como prófugo de la justicia condenado por delincuente. Mezclar churras with merinas a estas alturas, como hicieron los «cachorros» portavoces de Gandia es una auténtica estupidez. Entre otras cosas, dijeron que hay «trasfondo de unas condiciones angustiosas con responsables claros». Y que todo lo que le pasa a este bufón es por culpa de los recortes en sanidad, educación, pensiones y las reformas del PP y PSOE, que han supuesto la precarización laboral. ¡Un insulto a la verdad!

Fue de un ridículo espantoso ver a esas criaturas delante del Ayuntamiento, cerrado a cal y canto, voceando y aplaudiendo a unas paredes como si no hubiera un mañana. Se merecían, aunque fuese por holograma, una buena riña de la alcaldesa Morant. Por estar tan juntitos y porque allí no era el lugar. El lugar era la calle Marqués de la Ensenada de Madrid, donde está el Supremo.

Como anécdota graciosa, en un lateral de la plaza, cuatro «mudos» portaban, como legionarios, la bandera española. Para los manifestantes, casi todos pancatalanistas, ver aquello desplegado es lo mismo que los ajos para el Conde Drácula. Un sinvivir.

Ahora para espuma por boca, la del exconcejal Xavier Ródenas con su escrito en este mismo diario el pasado domingo. Menos a Joan Cogollos, el de todas las salsas, repartió estopa a diestro y siniestro: feixistes, nazis, ultra dreta y también al gran Palomo, el de yo me lo guiso…

La peor parte con odio manifiesto se la llevó el concejal del PP Guillermo Barber por no acudir, como le prometió, a esa boutade. Ródenas, como cinéfilo que es, se hizo un John Wayne defendiendo a su rancho con uñas y dientes. Me extrañó mucho que acabara su escrito en catalán con un Machado en castellano. Idioma «lagarto, lagarto» para ellos. ¡El que hem de veure! Xavier sigue siendo como un niño.

Los ayuntamientos no están para ese tipo de manifestaciones que en absoluto dependen de ellos. Están para asuntos sobre alcantarillados, luz en las calles, obras, seguridad y burocracia local. Bajada de impuestos incluida. Sin olvidar la estricta vigilancia en sanidad, educación y en infraestructuras. Y en tiempos difíciles como estos, apoyar sin ambages ante el Gobierno y la Generalitat a la totalidad de ciudadanos y empresas de su ciudad. Para los indultos también, pero siempre que sean por algún caso muy justificado. El del rapero juguetón no lo es.

El contenido y sobre todo el apoyo a esas manifestaciones, sibilinamente orquestadas, solo sirven para insuflar odio, rencor, violencia y, sobre todo, maldad mental. Puede ser pasajero o para toda la vida. ¡Esa es la cuestión! Otra cosa son las reivindicaciones por la sanidad, educación, autónomos, empresarios, cultura, violencia de género y muchas más. Pero siempre cumpliendo con las normas establecidas por ley. Lo contrario, son copias de las horribles «kaleborrocas» vascas pero con mucha más mala leche.

Guardando las distancias, Dios me libre, el mayor apoyo injustificado de la historia, por grosero y nauseabundo, lo tuvo el criminal nazi Rudolf Hess, condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad. Sus descerebrados simpatizantes, algunos españoles, viajaban periódicamente a la cárcel de Spandau, en Berlín, para manifestarse en su favor. Se suicidó en agosto del año 1987. ¡Qué pena no haberlo hecho 93 años antes! A veces es bueno conocer lo malo de la historia, para valorar lo que tenemos e intentar mejorarlo, a ser posible sin tantos enfrentamientos violentos. En nuestro país empiezan a ser ya demasiados. Y eso es malo para todos.

«Por la libertad de expresión, ese Rapero huevón insultaba a todo el mundo, quedando su gozo en un pozo, cuando lo cogió la pasma, lo metió en el calabozo y él, gritó todo nervioso… ¡pero, ¿ésto por qué puede ser? Contestando el mejicano: ¿será por xoder y xoder? (Rap de RMC).

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