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Gandia debate quién pagará la prueba de ADN para multar a los propietarios incívicos de perros

El ayuntamiento aprueba la ordenanza que identificará a quienes no recojan los excrementos La inscripción ronda los 30 euros para los cerca de quince mil animales que hay en la ciudad

Una mujer con sus perros, ayer en el parque de Ausiàs March de Gandia. dani monllor

El Ayuntamiento de Gandia ha aprobado definitivamente la modificación de la ordenanza municipal de tenencia de animales domésticos que va a permitir, entre otros aspectos, establecer un censo canino en la ciudad con la información genética de cada perro y el nombre de su propietario. Así, cuando se detecte la presencia de excrementos en los espacios públicos, síntoma de un gesto incívico, se podrá identificar a la persona responsable y, consiguientemente, extenderle la multa correspondiente.

El sistema, que ha tenido éxito en Almoines, donde se ha reducido considerablemente la presencia de excrementos en las calles, consiste en identificar a todos los perros mediante una prueba de ADN, de manera que una empresa especializada que se contratará en su momento dará con el dueño del animal.

Pero en Gandia este procedimiento no será tan rápido. Ahora ha surgido el debate sobre quién paga el registro de ADN que se tendrá que realizar a todos los perros de la ciudad, que viene a costar unos 30 euros.

En la comisión municipal celebrada el pasado miércoles tanto PP como Ciudadanos se abstuvieron en la aprobación de la ordenanza por considerar que no es momento para que los gandienses tengan que pagar ese dinero para registrar a los perros.

El Gobierno local, en cambio, entiende que 30 euros, que solo es una vez en la vida del animal que se va a registrar, no supone una cantidad excesiva, e incluso plantea que, de no acabar con este problema, son todos los gandienses, tengan o no perros, los que acaban pagando con sus impuestos los esfuerzos que se tienen que dedicar para mantener limpias las calles de las molestas deposiciones, y también de los orines que, especialmente en verano, provocan malos olores y situaciones antihigiénicas.

Aun así, la concejala de Sanidad, Liduvina Gil, indicó que el ayuntamiento está abierto a contemplar bonificaciones para las familias que demuestren dificultades para pagar los 30 euros de la ficha de ADN, e incluso que pueda subvencionar una parte de ese dinero para el conjunto de los propietarios de animales. Para ello este año el presupuesto municipal ha destinado 120.000 euros para poner en marcha la identificación genética de los perros cuyas heces que se abandonan en las calles.

Elevado porcentaje de animales

En Gandia, según datos municipales, existen cerca de 15.000 perros. Son uno por cada cinco habitantes, una proporción muy elevada respecto a otros municipios. El censo canino de ADN para todos esos animales vendría a costar unos 450.000 euros, y la intención del ayuntamiento es que a lo largo de este 2021 ya esté funcionando el operativo para identificar y sancionar a los infractores, aspecto que reclaman insistentemente los vecinos de todos los distritos de la ciudad.

Pegatinas, carteles y críticas para un problema que nadie ha resuelto

No hay más que pasear por las calles y zonas verdes de Gandia para darse cuenta del hartazgo existente entre la mayor parte de los ciudadanos con esas incívicas conductas que hacen que parques, aceras y paseos se ensucien, día sí y día también, con las heces de los animales de compañía.

A lo largo de los años en las distintas reuniones de las Juntas Municipales de Distrito se han escuchado voces solicitando más contundencia al ayuntamiento a la hora de atajar el problema, que, en su opinión, pasa tanto por la concienciación ciudadana como por la imposición de multas a los infractores.

Pero también hay quien, en este aspecto, se ha tomado la iniciativa de poner carteles en puertas, zócalos, mobiliario urbano y otros elementos para llamar la atención de los propietarios de animales.

En el ayuntamiento hubo iniciativas de todos los colores. Desde el incremento del servicio de limpieza, y también el destino de más dinero a esa finalidad, a la llamativa idea de aplicar un impuesto municipal para cada persona que tuviese un perro y destinar lo recaudado a la higiene urbana. Pero la realidad es que, salvo tímidos avances, el problema persiste.

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