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Gandia asume el segundo centro deportivo cerrado por el fiasco de la gestión privada

La crisis sanitaria ha afectado a su rentabilidad

La piscina cubierta del centro deportivo del Grau de Gandia, en una imagen de archivo. | XIMO FERRI

La piscina cubierta del centro deportivo del Grau de Gandia, en una imagen de archivo. | XIMO FERRI

El Ayuntamiento de Gandia se tendrá que hacer cargo, a partir del próximo mes de septiembre, de la gestión del centro deportivo del Grau de Gandia que, entre otras instalaciones, incluye piscina climatizada y gimnasio.

Definitivamente las empresas que se adjudicaron el contrato para explotar ese recinto han comprobado que no hay manera de sacar la rentabilidad deseada, y la última de ellas ha echado el cierre desde hace una semana. En esa ausencia de ingresos suficientes ha influido la crisis del coronavirus y el consiguiente cierre obligado, con las pérdidas económicas que eso acarrea.

Pero no solo es eso. Porque el centro deportivo del Grau es la segunda instalación de este tipo que, siendo de titularidad municipal, iba a ser gestionada por empresas privadas y que ha acabado en fiasco. El primero fue el centro de Roís de Corella, que incluía piscinas recreativas y gimnasio y que hoy, de nuevo en manos del ayuntamiento, se ha convertido en un centro cívico con terraza-restaurante.

Durante más de diez años las empresas que intentaron sacar rendimiento de las instalaciones, lógicamente cobrando los abonos a los usuarios, han fracasado. Y la rentabilidad no ha tenido colores políticos porque en esos periodos ha habido gobiernos municipales de derecha y de izquierda que no han podido diseñar las condiciones de viabilidad para que las empresas pudiesen ganar dinero y, al mismo tiempo, mantener el servicio público deseado por la Administración.

En Roís de Corella la última empresa en disponer de las instalaciones fue Te Toca Safor, que apenas pagaba la casi simbólica cifra mil euros mensuales al ayuntamiento por su explotación. El resto de ingresos era para intentar cubrir los gastos, entre ellos el sueldo a los trabajadores, y lograr beneficios.

En el centro deportivo del Grau el último titular privado ha sido la UTE Grau Gandia, que en este caso debía abonar 115.000 euros anuales al ayuntamiento durante un periodo de quince años, con los dos primeros de carencia. Pasado ese periodo de 48 meses, la UTE ha echado el cierre y, como anunció el ayuntamiento la semana pasada, ahora se tendrá que resolver el contrato, realizar una inspección de las instalaciones, determinar qué se tiene que mejorar y, seguramente a partir de septiembre, volver a abrir con gestión directa.

Más allá de los efectos de la crisis del covid-19, los centros deportivos de Roís de Corella y del Grau de Gandia son, también, dos claros ejemplos de lo difícil que resulta sacar rentabilidad de la práctica deportiva solo con los ingresos de los usuarios, la mayoría de los cuales, como también es obvio, buscan las instalaciones más asequibles para desarrollar su actividad favorita.

La concejala de Deportes de Gandia, Lydia Morant, respondiendo a críticas de los populares Víctor Soler y Vicent Gregori sobre la gestión del centro deportivo del Grau, dijo que el Gobierno local asume que, al menos de momento, los polideportivos públicos van a estar en manos del ayuntamiento. Así ocurre no solo con el complejo situado en la avenida dels Esports, que incluye dos piscinas cubiertas, pista de atletismo, pabellón, campos de fútbol y pistas polideportivas, sino también con otras instalaciones, entre ellas la situada en Beniopa o el pabellón del Raval-Benipeixcar.

El Partido Popular de Gandia atribuyó ayer a la «mala gestión» del Gobierno local el cierre del centro deportivo del Grau y exigió «responsabilidades» a la concejala de Deportes, Lydia Morant, por considerar que, en este asunto, les ha mentido.

Los concejales Víctor Soler y Vicent Gregori lo ocurrido en el centro deportivo «no es más que la cronología de un fracaso, de una chapuza más del Partido Socialista, como lo fue en su día el Centro Deportivo del Roís de Corella y como lo es ahora la piscina del Grau, una muestra más de su despilfarro habitual».

Para Soler resulta «muy preocupante» que la última empresa concesionaria «no haya pagado al ayuntamiento ni un euro en dos años» como estipulaba el canon, y que «no haya ejecutado ninguna de las mejoras a las que se comprometía en su adjudicación, como la renovación de la maquinaria o la instalación de un sistema de depuración».

En respuesta a Soler y Gregori, Lydia Morant criticó a su vez la gestión que se hizo cuando el PP gobernó Gandia, con empresas «puestas a dedo» que tampoco pagaron ningún canon, y asumió que ahora le corresponde ser responsable al ayuntamiento para poder reabrir cuanto antes del centro deportivo grauero. Eso sí, Morant ya dispone de informaciones que le llevan a pensar que las instalaciones «están peor de lo que esperábamos» y, por lo tanto, que requerirán una importante inversión de dinero público.

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s.s. gandia

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