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Los secretos del Monestir de Simat atraen a 300 visitantes

El ayuntamiento llena todos los grupos que abre para el recorrido guiado, pese a las limitaciones obligadas por la pandemia El recinto estuvo más de un año cerrado por desprendimientos

Los secretos del Monestir de Simat atraen a 300 visitantes

Los secretos del Monestir de Simat atraen a 300 visitantes

El Monestir de Santa Maria de la Valldigna, ubicado en Simat, es una de esas joyas del patrimonio valenciano que vive en una constante contradicción. Nadie pone en duda la importancia de que, en parte, se mantenga en pie, y destacan el importante papel que juega a la hora de dar a conocer la historia de su entorno. Pese a ello, su propietaria, la Generalitat, no acaba de darle todo el cariño que necesita, en forma de inversión, para mantenerlo en un estado que sea digno de admirar.

Si la Conselleria de Cultura, departamento que lo gestiona, necesita alguna excusa para empezar a darle el valor que realmente tiene solo necesita echar un vistazo a los datos de visitas al recinto desde que abrió de nuevo sus puertas después de estar casi año y medi cerrado. Por resumirlo brevemente, había ganas de conocer el Monestir de la Valldigna. Y es que ni siquiera el mal tiempo detuvo a aquellos que habían reservado sus visitas y, cargados con paraguas, acudieron a conocer los secretos que esconde el cenobio.

Según los datos ofrecidos por el Ayuntamiento de Simat, que gestiona las visitas al monumento, solo en los días de Semana Santa y Pascua se acercaron a conocer la historia del cenobio 285 personas. A esta se le deben sumar las que ya acudieron en las dos o tres visitas que se hicieron antes de la fiestas y las que se han realizado a lo largo de esta semana. En definitiva, más de 300 personas han podido conocer de mano de una guía la historia y las diferentes etapas que ha vivido el monumento a lo largo de sus más de cinco siglos de vida.

Y no han sido más porque las restricciones implantadas por la pandemia lo han impedido. Durante las fiestas se realizaron 19 visitas guiadas, una por día, con grupos de 15 personas, todos ellos llenos. El día 9 de abril, según pudo constatar este periódico, la Tourist Info de Simat ya tenía abiertos grupos para el 24 de abril, es decir, el siguiente fin de semana.

Estas cifras demuestran el interés que existe en un monumento que tuvo que cerrar en parte por el desprendimiento de uno de los arcos góticos del claustro y después suspendió las visitas por la covid.

Quienes acuden estos días a visitar el cenobio de la orden cistercense ya pueden conocer gran parte de sus estancias. La visita se inicia en el Portal Nou, entrada que solo se utilizaba en los tiempos que funcionaba el monasterio, para visitas ilustres. La siguiente parada es el claustro, del que no se conserva prácticamente nada más que los arcos. Allí se aprecia el curioso sistema que «brackets» que han ideado los técnicos de la Conselleria de Cultura para sujetar los arcos y evitar que se vuelvan a desprender. Se trata de una especie de grapas de hierro que, de forma discreta, atrapan cada una de las piezas que forman los arcos a modo de sujeción.

La Sala Capituar y el Palau de l’Abat, una de las estancias más espectaculares son las siguientes paradas. En esta segunda se aprecia el claustro que el Consell recuperó de la ubicación en la que se encontraba, el palacete del Canto del Pico de Torrelodones, para devolverlo a su lugar original. El piso superior, por cierto, ofrece unas vistas envidiables de la Valldigna y de todo el monasterio. De ahí la siguiente parada es la iglesia, cuyo dato más curioso, y doloroso a la vez, es que sirvió de almacén cuando el monasterio fue una explotación agrícola, con todo lo que ello conlleva. Las paredes de la entrada, de hecho, aún guardan anotaciones con cifras, cáclulos y nombres, todo relacionado con la actividad agrícola.

La única estancia que no se puede visitar es el refectorio, el comedor de los frailes de la orden, debido a que se han hallado goteras que ahora deben ser reparadas.

De momento, por las restricciones de la pandemia solo se permiten las visitas guiadas. Además de las que se celebraron durante las pasadas fiestas, están programadas para cada fin de semana, mientras que entre semana también se pueden solicitar al departamento de Turismo de Simat.

El Monestir de Santa Maria de la Valldigna es titularidad de la Generalitat desde 1991. Antes había estado en manos privadas, a donde pasó tras la desamortización de Mendizábal. Dos terremotos y la actuación humana han dejado una huella muy evidente en el monumento.

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