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Segunda visita de un rey a la Safor

Felipe VI entrega hoy a Francisco Brines, en su residencia de l’Elca, el Premio Cervantes cuarenta y cinco años después de la visita que su padre, Juan Carlos I, realizó a Gandia y Oliva cuando aún no se había aprobado la Constitución

Juan Carlos I, el 3 de diciembre de 1976, en Oliva, firmando en el Libro de Honor de la ciudad.                   | LEVANTE-EMV

Juan Carlos I, el 3 de diciembre de 1976, en Oliva, firmando en el Libro de Honor de la ciudad. | LEVANTE-EMV

Desde que España dejó atrás la dictadura franquista y la jefatura del Estado pasó a manos de Juan Carlos I, que contribuyó a instaurar el actual régimen democrácito, el rey solo ha pisado una vez la comarca de la Safor. Fue el 3 de diciembre de 1976, cuando Juan Carlos y Sofía querían conocer los distintos rincones del país y aprovecharon para estar en Gandia y en Oliva. Entonces todavía no se había aprobado la Constitución española, que vio la luz en 1978, y las autoridades que les recibieron no habían sido elegidas en procesos democráticos, sino que eran herederos del régimen franquista que fenecía.

Por eso es significativo que la segunda visita de un rey a la Safor se produzca hoy. Felipe VI acudirá, esta vez solo a Oliva, para rendir homenaje al poeta Francisco Brines, ganador del Premio Cervantes de este 2021 y que, por motivos de salud, no pudo desplazarse a Madrid para recoger el galardón.

En principio, esta visita real será fugaz y para un aspecto muy concreto. Don Felipe, junto a otras autoridades, entre ellos el ministro de Cultura, el presidente de la Generalitat y el alcalde de Oliva, se desplazará en coche hasta la residencia de Brines, en la partida de l’Elca, y después de entregar el premio regresará a València y, desde allí, a Madrid. No están previstos encuentros con la ciudadanía, obviamente también por la actual crisis sanitaria, ni habrá visita al ayuntamiento.

De la anterior visita real del 3 de diciembre de 1976 se mantiene el recuerdo de que fue un sábado soleado con viento fuerte. Juan Carlos y Sofía se despedían de la provincia de València desde Gandia y Oliva. La expectación era muy grande y en ambas ciudades hubo encuentros directos que hoy en día ya no se ven. En Gandia don Juan Carlos acudió a varias empresas y estuvo en el paseo de les Germanies, acompañado por el alcalde, Miguel Pérez Valdés, donde fue vitoreado por los ciudadanos.

En Oliva, la ciudad en la que hoy estará su hijo y sucesor en la corona, las autoridades y numerosos vecinos se congregaron en la gasolinera del Rebollet, donde se había instalado una tribuna con tribuna para los reyes.

La corporación municipal, presidida por el alcalde Salvador Cardona, les recibió con la banda de música de Oliva, que interpretó el himno nacional. Cardona presentó uno a uno a todos los miembros de la corporación municipal al rey y también se hizo una suelta de palomas por la sociedad local de colombicultura, todo ello entre ovaciones de los presentes. Los reyes se mezclaron con los ciudadanos saludando a todos los que se encontraban. Doña Sofía sobre todo buscaba a los niños y niñas y don Juan Carlos I se interesó por los problemasde la ciudad, animando a las autoridades locales a proseguir su trabajo.

El alcalde Cardona le entregó un ejemplar de cada serie de las publicaciones del Ayuntamiento de Oliva, gesto que el rey elogió y pidió al consistorio que le remitieran todos los libros publicados por la ciudad. Sobre un coche, Juan Carlos y Sofía firmaron en el Libro de Honor de Oliva y se despidieron entre aplausos.

Pese a que la visita de hoy a Oliva es la primera como rey, Felipe VI ha estado en esta ciudad en anteriores ocasiones, siendo príncipe de Asturias, dado que se alojó en el hotel Oliva Nova para asistir a la boda de un amigo en Dénia. También su abuelo, Juan de Borbón, conde de Barcelona, estuvo varias veces en Gandia, a bordo del yate Giralda, que habitualmente atracaba en el puerto de esta ciudad.

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