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La expulsión del concejal de Gandia acentúa la crisis de Cs en la Safor

El partido dice que «ha vulnerado el código ético» y pide a Pascal Renolt que deje el acta del ayuntamiento. El afectado no se plantea dimitir y prepara su defensa al considerarlo injusto

El concejal de Ciudadanos, Pascal Renolt

El concejal de Ciudadanos, Pascal Renolt

La dirección de Ciudadanos (Cs) en la Comunitat Valenciana ha decidido expulsar del partido al único concejal de esta formación en el Ayuntamiento de Gandia, Pascal Renolt, como conclusión a un expediente que abrió meses atrás el Comité de Garantías. Según aclaró ayer esta formación, el motivo es que Renolt «ha vulnerado el código ético del partido». Fuentes consultadas por este periódico añaden que al concejal se le acusó de haber cobrado por pinchar música en algunas fiestas, cuando percibe retribución económica con dedicación exclusiva a las tareas del ayuntamiento, o de no haber asistido a una cena con la Junta Mayor de Hermandades de la Semana Santa para presentar la programación de actividades. Renolt, en cambio, asegura que sí estuvo allí.

En un comunicado Cs de la Comunitat Valenciana asegura que «lamenta y condena este comportamiento» y, tras la expulsión, solicita a Renolt «que entregue su acta de edil en el Ayuntamiento de Gandia, en virtud del compromiso suscrito con la formación naranja a través de la Carta Ética de Cs que exige a todos los cargos elegidos bajo las siglas de Ciudadanos que devuelvan el acta en el supuesto de ser expulsados o de abandonar del partido».

La noticia, más que sorpresa, no ha hecho más que confirmar las sospechas que tenía Pascal Renolt de que alguien en el partido, desde arriba, había llegado a la conclusión de que tenía que expulsarlo. Ayer el concejal gandiense, que ya no ha podido echar mano de Toni Cantó, su valedor en Cs, no quiso hacer ningún tipo de valoración, pero sí ha trascendido que sigue defendiendo su correcto proceder y no descarta recurrir, incluso por vías jurídicas externas al partido, una expulsión que considera injusta.

Este rifirrafe político llega en el peor momento de la historia de Ciudadanos, y no hace más que acelerar, en la comarca de la Safor, esa crisis que amenaza con la desaparición del partido después del brutal descenso en votos experimentado en las recientes elecciones de Cataluña y la Comunidad de Madrid.

Baja de Germán Salazar en Oliva

Porque las bajas en Cs, más que un goteo, se miden en avalanchas. Tan lejos como la semana pasada dejó la militancia, por decisión propia, Germán Salazar, el joven de Oliva que ejercía de «enlace institucional» del partido en la Safor. Su padre, Pepe Salazar, es concejal en el Ayuntamiento de Oliva y sigue en la formación.

Salazar señaló ayer a este periódico lo obvio. «Ciudadanos ha perdido el rumbo» cometiendo «errores de abecé», que le han llevado al ridículo de la moción de censura en Murcia o al desastre que han supuesto los resultados electorales en Madrid y Cataluña.

La representación institucional de Cs en la Safor, además de los ayuntamientos de Gandia y Oliva, se concentra en Barx, donde Miguel Donet repitió como alcalde sin mayoría absoluta, en Beniflà, donde se consiguieron dos concejales y también se está en el gobierno, y en Tavernes de la Valldigna, donde el grupo está formado por dos concejales. Al menos de momento todos estos representantes se quedan en Cs.

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