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Una sujeción reversible evita que los arcos del Monestir de Simat vuelvan a desprenderse

El sistema de acero inoxidable empleado por Patrimonio se agarra en forma de presilla a las molduras, lo que permite «soldar» cada una de las piezas que conforman la arcada

Los arcos góticos del claustro del cenobio cisterciense de Simat donde se han instalado las nuevas sujeciones. | LEVANTE-EMV

Los arcos góticos del claustro del cenobio cisterciense de Simat donde se han instalado las nuevas sujeciones. | LEVANTE-EMV

Mantener elementos patrimoniales en buen estado es una tarea que requiere de decisiones técnicas complicadas. El objetivo siempre es que el edificio o espacio tenga un aspecto lo más próximo al original. Pero, en ocasiones, eso no es posible por la falta de referencias, por que algunas de las piezas han desaparecido o directamente porque su deterioro ya es irreversible.

Detalle de las presillas que sostienen los arcos del claustro de Simat. | PERALES IBORRA

En el Monestir de Santa Maria de la Valldigna, en Simat, la Generalitat finalizaba a principios de este año una actuación que ha servido para consolidar algunos elementos que presentaban peligro de derrumbe. De hecho, estos trabajos se hicieron necesarios después de que, en diciembre del 2019, el viento provocara la caída de un arco gótico del claustro.

Precisamente uno de los aspectos que más ha llamado la atención a los visitantes que han acudido tras su reapertura en abril es el sistema que los técnicos de la Dirección General de Patrimonio, dependiente de la Conselleria de Cultura, han utilizado para sostener las piezas del resto de los arcos de ese punto y evitar que sufran la misma suerte.

Se trata de una especie de grapas que sostienen las dovelas (cada una de las porciones que lo conforman) del arco. Los técnicos de la conselleria les llaman «prótesis» o «tutores». Son de acero inoxidable y su función es «soldar» entre ellas cada un de los pedazos. Lo más singular es que ni daña ni perfora las piedras, por lo que cumple con la máxima de mantener en su estado natural todo lo que sea posible. El sistema abraza las dovelas y hace la función de apretarlas unas a otras en forma de presilla. Esta se aloja en la moldura, lo que permite que la sujeción sea efectiva, como explican desde la Dirección General de Patrimonio. Al contar con la sujeción complementaria, los arcos ya no se sostienen por sí mismo, lo que permite un desgaste menor por el paso del tiempo.

Es una acción perfectamente reversible que puede retirarse en cualquier momento que se quiera si se desea dar una solución definitiva a estas tracerías, «sin dejar ningún tipo de marca, muesca, adhesivo adherido o perforación, sin crear interferencias en el funcionamiento actual del arco», señalan desde la Generalitat.

Para que el acero inoxidable mate, material del que están hechos los agarres, quede integrado en el conjunto y no ofrezca una estética que desnaturalice el espacio, el material se ha tratado con resinas y pigmentos naturales. «La solución de refuerzo estructural está calculada según el viento máximo y el sismo de máxima intensidad previstas por las respectivas normativas», aclaran desde el departamento técnico.

La intervención, aclaran, se ha realizado siguiendo los principios de «reversibilidad, mínima intervención, durabilidad, visibilidad y economía». Otro tipo de actuación hubiera resultado más cara.

Un espacio para la cultura y la música medieval

Si el Monestir de Santa Maria de la Valldigna no ha quedado en el ostracismo es, en parte, por el titánico esfuerzo de los tres municipios de la Mancomunitat de la Valldigna por convertirlo en referente cultural. Primero por la cantidad de actos que organizan desde que la Generalitat les concedió una ayuda anual de 120.000 € para gestionar la programación y que saben aprovechar bien y segundo porque desde hace algo más de un año es sede oficial del Centro Internacional de Interpretación de Música Medieval, que gestiona Mara Aranda.

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