Primero fue Kentucky, después las áreas de Molló, en Marxuquera, y ayer la zona de Marenys de Rafalcaid. El PP de Gandia se ha marcado como estrategia la denuncia pública de las muchas deficiencias que todavía existen en urbanizaciones y que generan protestas de vecinos desde hace años.

Como en Molló, ayer, al relatar la visita realizada a Marenys de Rafalcaid, el concejal Víctor Soler, acompañado de Carla Ripoll, censuró al Gobierno local con otra tanda de desperfectos, incumplimientos, deficiencias y falta de mantenimiento de infraestructuras.

Postes eléctricos y de otros servicios que se caen, que están plantados en medio de las calles o en aceras minúsculas que interrumpen en tránsito de las personas, zonas verdes medio abandonadas, ausencia de juegos infantiles, carriles bici invadidos de vegetación o contenedores de basura rotos que, en tono irónico, Ripoll definió ayer como «de última generación».

«Es una vergüenza y una indecencia», señalaron ayer los dos responsables del PP en el Ayuntamiento de Gandia, que reiteradamente contrastaron ese relato, profusamente acompañado de fotografías tomadas hace muy pocos días, con «la Gandia imaginada de fotos y vídeos» que, en su opinión, se encarga de difundir la alcaldesa, Diana Morant, a quien Soler invitó «a visitar Marenys de Rafalcaid para uno de sus reportajes gráficos».

Según señalaron ayer, en algunas ocasiones estas denuncias públicas tienen un efecto inmediato y los responsables del Gobierno local ordenan la reparación de algunos de esos desperfectos.

Con esta tercera rueda de prensa en pocos días para denunciar situación de «abandono» de urbanizaciones de Gandia, el PP revela una nueva estrategia de oposición que, siguiendo lo dicho por el nuevo líder del PP valenciano, Carlos Mazón, parece dirigido a difundir las reivindicaciones y quejas de muchos vecinos. «Si con estas denuncias el Gobierno local espabila, nos damos por satisfechos», concluyeron ayer Soler y Ripoll.