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«Esta cantera era un pecado para los ojos»

El ayuntamiento anuncia que procederá a restaurar el entorno empezando por plantar árboles

El impresionante Circ de la Safor y, a la izquierda, la cantera que ahora ha sido adquirida por el ayuntamiento para restaurarla.                           | J. A. ROSELLÓ

El impresionante Circ de la Safor y, a la izquierda, la cantera que ahora ha sido adquirida por el ayuntamiento para restaurarla. | J. A. ROSELLÓ / Sergi Sapena. Gandia

Sergi Sapena. Gandia

Cuando en 1995 el desaparecido Joan Pellicer publicó esa belleza titulada Meravelles de Diània, dedicó el libro, en primer lugar, a «la única e irrepetible Serra de la Safor» y, a renglón seguido, se dirigía «a sus hijos más próximos», es decir, a los habitantes de Villalonga, para suplicar «que dejasen de triturarla y de comérsela».

Pellicer hacía referencia a la extracción de áridos en la llamada cantera de Palmer, que durante décadas fue consumiendo y degradando uno de los circos montañosos más espectaculares de la Comunitat Valenciana. Veintiún años después de aquel deseo, Villalonga ha reaccionado.

El ayuntamiento ha llegado a un acuerdo con la empresa propietaria para adquirir, por 55.000 euros, los 125.000 metros cuadrados de la cantera, con la actividad paralizada desde hace una década debido a la crisis del sector de la construcción y que, con la ley en la mano, ahora ya no podría reabrir. Entre otros aspectos, está enclavada en el ámbito del Paisaje Protegido del Serpis.

En declaraciones a este periódico, el alcalde de Villalonga, Domingo García, expresaba sus sentimientos: «Era una reivindicación de este pueblo, una herida abierta en carne viva en ese entorno natural, junto a la vía verde del Serpis». Y aún añadía: «La cantera era un pecado para los ojos».

La compra del terreno ha sido posible después de consultas realizadas por el ayuntamiento con la Generalitat y la Diputació de València, cuyos técnicos previamente visitaron ese lugar. El alcalde García explica que el consistorio empezó a gestionar esta operación hace meses, cuando tuvo noticias de que la empresa había decidido poner a la venta el terreno, al que se accede tanto desde la Reprimala como desde el camino que se abrió para dar salida a la antigua plataforma del tren Gandia-Alcoi, una vez se desmantelaron los puentes que salvaban el cauce del Serpis.

Obviamente, esta compra tiene un objetivo claro. El ayuntamiento quiere iniciar el proceso para llevar a cabo una rehabilitación ambiental que, en la medida de lo posible, oculte el destrozo causado en la orografía. Los técnicos ya señalan que ese trabajo es «muy complicado» porque durante décadas se empleó dinamita para volar la montaña, lo que generó paredes verticales casi imposible de restaurar.

El alcalde García explica que aún no hay proyecto y que se espera contar con ayudas de otras administraciones, pero la idea es empezar por plantar la mayor cantidad posible de árboles, habilitar un párking para los visitantes de la vía verde del Serpis, numerosísimos en fines de semana, y aprovechar una pequeña construcción abandonada para ubicar un centro de bienvenida e interpretación del paisaje que se va a visitar. Con el paso de los años, y a medida que los técnicos puedan concretar los proyectos, se implementarán actuaciones para corregir el daño paisajístico causado. El alcalde de Villalonga señala que trabajará para que esta primera actuación pueda acometerse todavía en esta legislatura.

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