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La pandemia no frena el aumento de ingresos por IBI de los pueblos de la Safor

Durante el año 2020, los consistorios recaudaron 68,3 millones, lo que supone un 1,6% más que el ejercicio anterior

La crisis provocada por la irrupción del coronavirus a nivel global no ha afectado para nada en la recaudación del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de los ayuntamientos de la comarca. Así lo reflejan los datos de cobro de esta tasa durante el año 2020 que ofrece la Dirección General del Catastro.

A diferencia de lo que ha ocurrido a nivel autonómico, algo de lo que se hizo eco Levante-EMV la pasada semana, en la Safor la tendencia de recaudación de este impuesto ha seguido la línea de otros años, es decir, al alza. Ni la crisis a la que se han visto abocadas miles de familias por culpa de la situación sanitaria, situaciones como los ERTE, ERE o despidos por cierre de sus empresas han hecho menguar el que supone el principal ingreso de la administración local, uno de los principales sustentos, por tanto, de los servicios municipales.

Durante el 2020, los 31 ayuntamientos de la comarca de la Safor recaudaron un total de 68,3 millones de euros, lo que supuso un 1,6% más que el año anterior en el que se ingresaron 1,1 millones de euros menos por parte de los consistorios.

Este incremento supone, además, un nuevo repunte en los ingresos por IBI de los ayuntamientos después de que en 2018 (67,8 millones) y 2019 (67,2) registraran sendos descensos en la recaudación del impuesto que grava las propiedades inmobiliarias.

El incremento es generalizado. Solo ocho localidades de la comarca ingresaron menos por el IBI en 2020 que el ejercicio 2019, aunque en algunos casos la diferencia es mínima, como es el caso de Ador, que, en global, ha recibido 16 euros menos, o Benifairó de la Valldigna, con una bajada de apenas 15 euros. Las otras localidades que pierden ingresos son Alfauir, Bellreguard, Beniarjó, Beniflà y Potries.

En el caso contrario, la ciudad que más incrementó sus ingresos fue Oliva, que recaudó durante el año de la pandemia 424.952 euros más para recibir 9,1 millones de euros, por los 8,7 del ejercicio anterior . Es una cantidad incluso superior a lo que entraron en las arcas públicas de Gandia, cuya recaudación aumentó en algo más de 257.000 euros hasta llegar a los 33,6 millones de euros en 2020. Detrás de estos, Xeraco vio como el año pasado se incrementaban sus ingresos por la llamada contribución en 160.400 euros para ingresar en el erario público un total de 2,4 millones de euros . Tavernes de la Valldigna, tercer municipio por población de la comarca, engordó sus arcas públicas con 25.700 euros más, lo que le permitió una recaudación total de 6,5 millones de euros.

Tras estos están los que, aunque recibieron una mayor aportación por IBI, fueron cantidades muy pequeñas, que prácticamente dejan su recaudación en el mismo nivel que el año anterior. Se trata de Benirredrá, que, con 6 euros más, pasa de 345.318 a 345.324 euros, o Almiserà, que crece en solo 10 euros, de 65.157 a 65.167 euros totales de recaudación.

Gran incremento tras la crisis

La información que ofrece la Dirección General del Catastro permite observar la evolución real de la recaudación de los ayuntamientos por su principal tributo, es decir, el Impuesto de Bienes Inmuebles. Así, por ejemplo, se aprecia que, a día de hoy, Gandia ingresa 12 millones de euros más de los que entraban en las arcas municipales por el IBI en el año 2011. Esta situación es la consecuencia de la subida del impuesto a la que obligó el Plan de Ajuste al que obligó el Gobierno a la ciudad para evitar la quiebra.

De hecho, ese salto ya se aprecia en el año 2016, cuando la capital comarcal pasó de 27,2 a 33,7 millones de euros en ingresos por el IBI.

Hace una década, el global de los municipios de la Safor ingresaban algo más de 50 millones de euros a través de la magnitud que grava los bienes inmobiliarios, es decir, 18 millones de euros menos. Gran parte de ese incremento se debe precisamente al aumento del impuesto aprobado por Gandia a principios de la pasada legislatura.

En la mayoría de los casos, los incrementos fuertes del IBI se produjeron después de 2011 con los ajustes que hicieron los ayuntamientos para paliar la crisis que arrastraban de años anteriores.

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