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Gandia empieza a recuperar la noche

La epidemia ha acelerado la tendencia del tardeo que ya se venía detectando hace unos años, pero conforme se relajan las restricciones y se avanza en vacunación la «marcha» nocturna de la playa gana adeptos

Unas amigas el viernes por la tarde en el pub Varadero, en el Grau de Gandia. | J.C.

Unas amigas el viernes por la tarde en el pub Varadero, en el Grau de Gandia. | J.C.

La primera semana de apertura progresiva del ocio nocturno en la Comunitat Valenciana, y sin toque de queda, está transcurriendo sin aglomeraciones ni incidentes destacables en la playa de Gandia, uno de los destinos turísticos referentes en este negociado. Fue precisamente Gandia la primera ciudad donde, el 18 de julio de 2020, la Generalitat ordenó cerrar el ocio nocturno por un brote de coronavirus ligado a este sector, aunque 15 días después la misma medida se aplicó para toda la Comunitat Valenciana, y así hasta el martes pasado.

Este año los locales más enfocados a esta actividad, exceptuando los chiringuitos, abrieron hace quince días o un mes y, poco a poco, conforme permite la normativa, le van ganando horas a la noche. Por el momento el aforo es del 50% en el interior y del 100% en terrazas, deben cerrar a las dos de la madrugada, no se permite el baile, ni fuera ni dentro, y está prohibido el servicio en barra. Estas son las normas hsata el 30 de junio. Lo que pase después está en manos del Consell y del virus.

En este contexto, y ante un verano que se presenta mejor que el del año pasado gracias al turismo nacional, está triunfando el horario de tarde para tomarse algo y quedar con los amigos. «Es una tendencia que ya veníamos detectando hace tres o cuatro años, y que la pandemia ha acelerado», comenta el gandiense Nacho Rees, gerente del pub Varadero, en el Grau de Gandia, y de Palau Alameda, en València. Los hosteleros del ocio nocturno han descubierto que casi facturan más de día que de noche.

Ocurre, sin embargo, que el tardeo es más propio de personas mayores de 30 años, en general con más poder adquisitivo que los veinteañeros. Y otro inconveniente es que hay muchos compitiendo por la misma franja horaria, incluso los restaurantes, que ofrecen copas más baratas que los pubs de música más alta.

«Tampoco hay que descuidar la competencia que supone Cullera, con el tardeo, y Dénia, con su oferta gastronómica; Gandia debería trabajar para que no se marchen turistas», advierte Rees.

Por otro lado, las actuales restricciones, sin servicio en barra, provocan que se necesite más personal para atender las mesas.

En cuanto a las dos principales discotecas, están abiertas Bacarrá y Eclipse, pero todavía no Falkata, todas ellas del mismo grupo, La Gran Manzana. «Se nos criminalizó mucho pero no somos los malos de la película», comenta Ramón Núñez, director de sala de Bacarrá, quien se muestra a favor de que el ocio nocturno gandiense se abra a varios géneros musicales, no sólo al reguetón o al trap.

Los chiringuitos también entran aquí en escena. En Gandia hace ya casi una década que los de la playa Nord salieron a subasta pública uno por uno, en vez del lote completo, y ello permitió que cada gerente le diera su temática, y su ambientación musical propia, con actividades diferentes.

Benjamín Sanz regenta el chiringuito Budha Beach (número 2) y desde hace 20 años el pub Las Campanas. Este último, reabierto hace quince días, también se ha adaptado a las circunstancias y al tardeo, instalando una terraza con grandes toldos, algo inédito en la ciudad que un día fue la cuna del «Gandia Shore».

¿Volverá a ser la misma la noche de Gandia tras la epidemia? «Sí, nos recuperaremos, pero habrá una reconversión», responde Sanz. Ahora bien, con la pandemia muchos locales de ocio se han quedado por el camino, tanto en la playa como en el núcleo urbano. La crisis, el cierre decretado por el Consell desde hace un año y el temor al contagio se han cebado sobre todo con los empresarios de la noche que no tenían su local en propiedad.

Otros tantos están sobreviviendo gracias a préstamos, como los ICO. El sector ha podido solicitar ayudas públicas directas; las del plan Resistir (Generalitat) y otra partida habilitada por el Ayuntamiento de Gandia por valor de 100.000 euros.

Sin despedidas de solteros

Por otra parte, la epidemia le ha dado la puntilla a los pubs de la plaza del Castell, que ya estaban en decadencia precisamente por el auge del tardeo. El último que quedaba abierto, Bahía, se ha puesto en venta hace quince días. La mayoría de estos locales ya se ofrecen como trasteros o garajes.

La declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) costó años de reivindicaciones vecinales, y se iba a aplicar en 2020, pero finalmente ha llegado cuando ni siquiera había pubs a los que poner limitaciones de horario o de ruidos. No obstante, aún resisten fuera de ese ámbito pubs como Living o Las Campanas. Y tampoco se ven ya despedidas de solteros, no tanto por la epidemia, sino por la aplicación más estricta de la ordenanza de convivencia.

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