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La diputación alimenta el debate sobre el Serpis y pide otra gestión del agua

La propuesta de Compromís, respaldada por PSOE, Cs y LVU, reclama a la Confederación un cambio de modelo que salvaguarde el ecosistema

Responsables de Compromís en distintas administraciones, sobre el cauce seco del río Serpis a su paso por el centro de Gandia. | JORDI ESTEVAN

Responsables de Compromís en distintas administraciones, sobre el cauce seco del río Serpis a su paso por el centro de Gandia. | JORDI ESTEVAN

El debate sobre la gestión del agua y del ecosistema que discurre a lo largo del cauce del río Serpis, especialmente en el tramo comprendido entre el pantano de Beniarrés y su desembocadura, en Gandia, ha superado el escenario de las asociaciones ecologistas o el ámbito local para alcanzar de lleno al Gobierno de España.

Porque eso mismo es lo que acaba de aprobar la Diputación de València mediante una moción presentada por el grupo de Compromís que ha sido respaldada por PSOE, Cs y la Vall ens Uneix (LVU), el partido de Jorge Rodríguez, alcalde de Ontinyent.

La iniciativa surge de la recopilación de diversos hechos que permiten constatar la degradación del cauce del río Serpis, en parte debido a un cierto abandono de las administraciones. Porque, como puede verse año tras año, pese a que existen reservas de agua en el pantano de Beniarrés, el caudal se corta en ese punto, provocando cíclicamente la mortandad de fauna fluvial. Prueba de ello es el tiempo presente, con un aspecto desolador del cauce desde Gandia hasta el tramo situado entre Beniarjó y Potries.

El acuerdo de Compromís, que se remitirá al Ministerio para la Transición Ecológica y a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), supone todo un memorándum de actuaciones que se tendrían que haber ejecutado y no se han hecho durante años y que, a entender de los representantes de la diputación, permitiría mejorar el ecosistema fluvial que, dicho sea de paso, está catalogado por la Generalitat, en todo su recorrido, con la figura de Paisaje Protegido.

En esencia, lo que la diputación plantea al ministerio y a la CHJ es que, atendiendo a criterios técnicos, pero también de carácter ecológico y paisajístico, se establezca una nueva gestión del agua del Serpis aprovechando para ello las reservas que, salvo en periodos de prolongada sequía, se acumulan en el pantano de Beniarrés.

Así, el ente provincial demanda el establecimiento de un «régimen de caudales» que permita «garantizar la biodiversidad» del río. Este punto puede tener su principal roce en las comunidades de regantes del Serpis, que gestionan el agua para suministrar a cerca de cuarenta mil hanegadas de explotaciones agrícolas. Como resulta obvio, estas entidades defienden una reserva para, especialmente en verano, garantizar el aporte de agua si no llueve. De hecho, fueron ellos, los agricultores de la Safor, los que promovieron, y pagaron con sus derramas, la construcción de la presa de Beniarrés.

La iniciativa aprobada por la diputación aporta otras propuestas, algunas de ellas muy concretas, como la elaboración de proyectos para retirar sedimentos acumulados durante décadas en el fondo del pantano y en el vaso del azud d’en Carròs, situado entre Potries y Villalonga, con el fin de incrementar la capacidad de ambas reservas.

La petición incluye también una propuesta largamente demandada por el Ayuntamiento de Gandia y otros organismos, como es la aplicación del llamado tratamiento terciario en la depuradora comarca de la Safor-sur, situada junto al Serpis entre Gandia y el Grau, lo que permitiría reutilizar enormes cantidades de agua, especialmente en verano, periodo en el que coincide la ausencia de lluvias con la máxima aportación de caudal a esa instalación. La depuradora gandiense trata cerca de 10 hectómetros cúbicos al año, cantidad equivalente a un tercio de la que cabe en el pantano de Beniarrés.

En todas estas acciones tendentes a «resucitar» un río que a veces parece muerto, la diputación pide que también participen la Generalitat, los ayuntamientos ribereños y entidades sociales, culturales y ecologistas que, durante años, se han preocupado de la salud del río que discurre entre Alcoi y Gandia.

A pesar de la presión a la que está sometido el río Serpis, desde el aprovechamiento de sus recursos hídricos que lo alimentan a los paisajes que dibuja en el territorio, también son una fuente de riqueza en muchos aspectos. El espacio natural, que fue el trazado elegido para construir, hace más de cien años, el ferrocarril entre el puerto de Gandia y Alcoi, es ahora objeto de un ambicioso plan que, como mucho retraso, intenta convertirlo en un recorrido amable, sostenible y turístico al alcance de cualquiera. El proyecto, denominado Vía Verde del Serpis, se desarrollará por tramos, y la Generalitat estima que, al menos una parte de las actuaciones, se financiarían con dinero de la Unión Europea.

Un río en el que ya se estudian los efectos que comportará el cambio climático

Un río mediterráneo, de tamaño medio, con un cauce que recorre un espacio muy poblado, de gran actividad humana y con una enorme presión sobre los recursos hídricos que son la esencia de su existencia.

El Serpis, que reúne todos esos condicionantes, está llamado a ser un magnífico laboratorio de cómo actuará, o cómo ya lo está haciendo, el cambio climático en el que está sumido el planeta. Diversas entidades, algunas de ellas en colaboración con prestigiosos centros científicos, han puesto sus ojos, y sus investigaciones, sobre los cambios que se van a producir en el Serpis. Escenarios pesimistas apuntan a una reducción del caudal, de hasta el 43%, en apenas 20 años

Espacio natural que también alimenta turismo y actividades económicas

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