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Las atenciones de urgencias bajaron un 27% en el hospital durante el 2020

Durante el confinamiento descendieron en más de la mitad a pesar de que el servicio no dejó de atender pacientes

Entrada del servicio de urgencias del hospital Francesc de Borja de Gandia. | LEVANTE-EMV

Las atenciones en urgencias no fueron las únicas que experimentaron una importante bajada durante el año de la pandemia. El sistema sanitario en general experimentó un cambio sustancial en tanto en cuanto muchas personas tenían miedo a contagiarse si acudían al médico y aplazaban dolencias o visitas a la espera de que la situación mejorara.

Así, según se desprende de la memoria anual del Departamento de Salud de Gandia, durante el año 2020 se produjo un descenso en el número de consultas con los especialistas en el hospital, lo que a su vez supuso también una reducción del número de exploraciones técnicas.

Entre el 2016 y el 2019 se estaba manteniendo una tendencia similar en cuanto a la cifra de este tipo de atenciones, rondando las 250.000 al año en el caso de las consultas y algo más de 150.000 en el de las técnicas.

Pero el 2020 se invirtió esa tendencia y se produjo una bajada del 11% respecto a los cuatro ejercicios anteriores, como se aprecia en la tabla que ofrece la memoria del departamento.

En lo que respecta a las consultas, estas se situaron algo por encima de las 200.000, mientras que las exploraciones técnicas bajaron de las 150.000 según aparece la información.

La cara negativa de esta situación es que en muchos casos se ha retrasado el diagnóstico de enfermedades que con una detección temprana se pueden tratar de una forma más efectiva.

No cabe duda de la incidencia que la pandemia del coronavirus ha tenido en el funcionamiento del sistema sanitario en general. En la comarca de la Safor la incidencia pandémica incluso ha repercutido en una inversión de casi 700.000 euros que han servido para la adquisición de máquinas con las que tratar a los pacientes covid y la adaptación de otros departamentos del hospital para poder acoger a pacientes aquejados de esta enfermedad, como por ejemplo el área quirúrgica, que fue reconvertida para albergar a personas que precisaban ingreso de UCI.

El hospital Francesc de Borja de Gandia registró durante el año pasado la cifra más baja de atenciones de urgencias desde que abrió sus puertas en su nueva ubicación, el polígono Sanxo Llop. La pandemia del coronavirus, con un confinamiento por medio, provocó una reducción de 22.451 atenciones respecto al ejercicio anterior, lo que supuso un descenso del 26,9%.

Hacía ya unos años que los gestores del departamento de salud de Gandia advertían de la sobreutilización que la ciudadanía estaba haciendo del servicio de urgencias para ser atendido por cuestiones que no lo requerían y que se podían resolver en la atención primaria. Pero tuvo que llegar la pandemia para que esas dolencias quedaran aplazadas.

Son dos los motivos que han provocado ese cambio en el comportamiento de los usuarios. El primero es el miedo que hubo, especialmente durante los primeros meses, a acudir a centros sanitarios pensando que podían ser focos de contagio de la covid, algo que se quería evitar a toda costa. Esta cuestión tiene, como es lógico, su parte negativa, que es el retraso de diagnósticos de enfermedades graves por no acudir antes al médico.

El segundo de los motivos es que se dejó de acudir al servicio de urgencias por dolencias menos graves. De hecho, si se observan los datos, el porcentaje de atenciones enmarcadas bajo el epígrafe de «normales» (con un grado de gravedad baja) descendió por primera vez el año pasado. En concreto, supuso el 57% del total de las exploraciones en urgencias de todo el año, cuando el ejercicio anterior eran el 62%, una bajada, por tanto, del 5%. En cambio, la proporción de pacientes a quienes les etiquetaron sus dolencias como «muy urgentes» se incrementó en casi un punto, del 3,6% del 2019 al 4,4% del año pasado, el de la pandemia. Lo mismo ocurrió con aquellos a los que se les marca como «urgente», que representaron en 2020 el 34,4%, cuando el ejercicio anterior era el 31,5%.

Durante los doce meses del año pasado, el hospital Francesc de Borja registró un total de 60.797 atenciones en el servicio de urgencias, casi 22.500 menos que en 2019, cuando hubo 83.248.

Si se analiza la situación por meses, se aprecia claramente cómo cambia el comportamiento de la ciudadanía respecto a la sanidad a partir de la pandemia.

En 2019, la media rondó los 7.000 usuarios por cada uno de los doce meses. Esa tendencia se mantuvo en enero y febrero del 2020, semanas previas al estallido de la pandemia en España y la comarca de la Safor. Es a partir de marzo cuando se aprecia un desplome impresionante debido al confinamiento. Ya ese mes, los usuarios y las usuarias dejan de acudir en masa a urgencias y de los 7.000 de media que se venían registrando baja a algo más de 4.000 atenciones.

Pero el auténtico batacazo de los datos fue en abril del 2020, donde las urgencias no llegaron a las 3.000, posiblemente una de las cifras más bajas de la historia para un solo mes.

A partir de mayo se aprecia un aumento progresivo de usuarios que acuden a urgencias pero no recupera las cifras anteriores a la pandemia. Se mantiene el patrón histórico de que los usuarios se disparan durante los meses de julio y agosto por la llegada de turistas. Sin embargo, ninguno de los meses del 2020 llegaron a alcanzar los niveles generales registrados durante el 2019, lo que demuestra cómo la pandemia ha cambiado el comportamiento de la ciudadanía en lo que respecta a su relación con la sanidad.

Suben las consultas

Esa situación no es exclusiva del hospital. En el caso de los centros de salud, las atenciones en los Puntos de Atención Continuada (PAC), es decir, en las urgencias de los ambulatorios, la tendencia ha sido exactamente la misma. En este caso, el servicio experimentó un descenso superior al 22% en el caso de las atenciones facultativas. Se registraron durante el ejercicio pasado un total de 110.075 exploraciones, mientras que justo un año antes la cifra había sido de 142.302. En el caso de las curas y otro tipo de atenciones por parte del personal de enfermería, el descenso es aun mayor y baja un 30%, al pasar de 66.700 a 46.468.

En cambio, las consultas de medicina familiar y comunitaria en los centros de salud y consultorios, lo que se conoce popularmente como médico de cabecera, se incrementaron el año pasado, al pasar de las 682.328 de 2019 a las 732.305. En este caso destaca el impulso de las atenciones telefónicas, como explica la memoria anual elaborada por el departamento de salud de Gandia, que apunta a que era una herramienta que ya se utilizaba pero que se amplificó con la llegada de la pandemia del coronavirus.

Menos consultas externas y exploraciones

T.Á.C. Gandia

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