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Los estudiantes que promueven el bus Marina-Safor, a punto de lograrlo

La campaña pone en evidencia a la Administración, incapaz de generar un servicio que permita a los alumnos desplazarse 30 kilómetros para estudiar los ciclos formativos que desean

La estación de autobuses de Gandia, situada sobre la de ferrocarril, en pleno centro de la ciudad. | XIMO FERRI

La estación de autobuses de Gandia, situada sobre la de ferrocarril, en pleno centro de la ciudad. | XIMO FERRI

Lo que no ha logrado la Administración en décadas, un servicio de transporte público eficiente y que dé respuesta a las necesidades de los usuarios entre la Marina y la Safor, están a punto de lograrlo un grupo de madres y padres que quieren facilitarle las cosas a sus hijos y permitir que puedan estudiar en ciclos formativos que se cursan en institutos de la Safor.

El grupo denominado Transport per a Estudiants de Dénia a Gandia se dio a conocer hace unas semanas para sumar alumnos de la Marina Alta que cursen estudios en la Safor y que no dispongan de transporte propio. Su misión era reunir al número suficiente de alumnos para poder contratar un autobús que haga la ruta por la mañana hacia Gandia y a mediodía o tarde, hacia Dénia.

Sonia Doménech, una de esas madres promotoras, indicó ayer a este periódico que ya disponen de un autobús y conductor de Benissa dispuesto a hacer la ruta. Ahora bien, para que cada estudiante acabe pagando 75 euros al mes se requiere llenar el vehículo, que dispone de 55 plazas. En estos momentos, añade esta madre de la localidad del Verger, hay 35 personas inscritas, de manera que queda poco para conseguir el objetivo marcado.

El mayor inconveniente para no haber cerrado la operación es que la mayoría de los centros docentes de la Safor aún no han fijado definitivamente los horarios de las clases a las que asistirían, como señala Doménech, cuyo hijo se ha matriculado en el IES Tirant lo Blanc de Gandia. «Incluso hay muchos que todavía no saben si tienen el horario por la mañana o por la tarde», insiste, lo que dificulta que se pueda avanzar en la contratación del autobús.

Tiempo no hay mucho porque la intención es que el servicio se inicie el próximo lunes, aunque dependiendo de la evolución de esta campaña, tampoco puede descartarse que se retrase una o dos semanas, e incluso que no se llegue a la cifra de 55 estudiantes y que el resto apechuguen pagando un poco más de 75 euros al mes para no tener que depender constantemente de sus padres, de amigos o de otros estudiantes para desplazarse al instituto en el que van a cursar sus estudios. Por ese motivo acaban de relanzar la campaña informativa en las redes sociales, para la que piden difusión, y acercarse lo máximo posible al número de alumnos necesarios.

Sonia Doménech reconoce que, en esta batalla, prácticamente han estado solas. En algunos municipios se ha hablado con alcaldes que han mediado con empresas concesionarias de las líneas de autobús, «pero aún estamos esperando respuesta».

«Creo que estamos abriendo puertas para la solución de un problema que afecta a muchas familias», concluye la madre de este alumno del Verger, mientras reconoce que «ante el desastre del transporte público» entre los municipios de estas dos comarcas, si se consigue que el autobús arranque, podría quedarse para los cursos venideros.

Si se consigue esta iniciativa particular, pero sin duda de interés público, no solo responderá a la tenacidad de muchas familias, sino que pondrá en evidencia las deficiencias estructurales de la conectividad entre dos comarcas que, por muy cursi que suene, siempre se han considerado hermanadas.

El autobús que se quiere activar saldría temprano de Dénia, adonde podrían llegar estudiantes de municipios cercanos, y tendría paradas, como mínimo, en Ondara, el Verger, Oliva, Bellreguard y Gandia. Para que cumpla su propósito, tiene que haber llegado a la capital de la Safor a las 8 de la mañana. El regreso dependerá de los horarios, pero lo ideal sería que los alumnos, aunque sea tarde, puedan comer en casa.

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