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Gandia sacraliza a su Tio de la Porra

Josep Enric Gonga y Suso Monrabal reúnen fotografías, figuras y testimonios históricos

Gandia sacraliza a su Tio de la Porra

Seguramente entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, en un año que ni las crónicas ni los documentos han podido determinar, un hombre se vistió como aquellos antiguos caballeros medievales y le dio por pasearse por las calles de Gandia anunciando la Fira i Festes. La escena gustó y aquel personaje fue repitiéndola en años posteriores. Con el tiempo se le conoció como «el Figurón». Después cambió de vestimenta y se le pareció a un soldado napoleónico como aquellos que en 1808 invadieron España y en 1812 volvieron a cruzar el Pirineo hacia el norte. Sin saber cuándo, aquellas personas tomaron un tambor para incrementar el efecto «anunciador» de la Fira e incorporaron, a modo de escarnio, un «ayuntamiento de farsa». En 1885 ya se tiene constancia documental de que «el Figurón» se había reproducido y eran bandas las que proclamaban las fiestas, al tiempo que se le veía con una porra en la mano. El momento clave ocurrió en los años 20 del siglo pasado, cuando esos grupos, debidamente organizados, ya iban de colegio en colegio sacando a los niños para que disfrutaran de los días de la Fira. En este punto, todos los gandienses habrán adivinado que se habla del Tio de la Porra.

Gandia sacraliza a su Tio de la Porra

De todo eso va la exposición abierta la semana pasada en la Casa de la Marquesa, que permanecerá hasta el 4 de octubre, porque justamente en este 2021 se cumplen 150 años de la constatación documental del Tio de la Porra y el Ayuntamiento de Gandia no ha querido que esa efeméride pase de largo. Porque, y este es otro aspecto de la historia, en los últimos años el consistorio casi ha sacralizado al personaje. Primero registrando su figura y después abriendo todo un proceso administrativo que acabó en 2012, nada menos que en la mesa del Consell de la Generalitat, para declarar el personaje y toda la parafernalia que lo rodea como Bien de Relevancia Local, lo que significa que todos están obligados a preservar este legado histórico de la ciudad elevado a símbolo.

Gandia sacraliza a su Tio de la Porra

Josep Enric Gonga, comisario de la exposición, señaló a este periódico que no se ha podido constatar esa sospecha popular de que el Tio de la Porra surgió como un personaje de burla hacia Napoleón, dada la similitud de su vestimenta y la de los soldados franceses. En cambio sí se sabe que un tal Tomás Marzal, apodado el Poca Sang, estuvo al frente de la emblemática figura durante cerca de cuarenta años.

Gandia sacraliza a su Tio de la Porra

Igual que ocurrió con las fiestas que se consolidan en grandes ciudades, caso de las Fallas de València, el Tio de la Porra alcanzó tal grado de popularidad en la Safor que varias poblaciones cercanas recogieron la idea y también implantaron esa figura para anunciar sus propias fiestas. Entre esos municipios, Ador, Bellreguard u Oliva, si bien en ningún lugar alcanzó la trascendencia social de Gandia, ciudad donde no hay niño o niña que haya ido a sus colegios y a quien no le venga a la cabeza el particular repique de tambores en la víspera de la Fira, momento en que se acaban las clases.

Pese a esa declaración de Bien de Relevancia Local, el Ayuntamiento de Gandia, y el empuje social en su conjunto, han propiciado importantes cambios en los últimos años. Uno de ellos, sin duda el más vistoso, es la fanfarria con que se anuncia y actúa el Tio de la Porra. Si cuanto más atrás en el tiempo el «espectáculo» era más o menos espontáneo, ahora el departamento de Cultura lo ata casi todo. A las 9 de la mañana las bandas se presentan en la plaza Major. Allí les espera el alcalde o la alcaldesa, junto al resto de concejales, a quienes les ofrecen el concierto de tambores, como anunciándoles a ellos mismos que comienza la Fira. Después todos corean el lema del personaje: «El Tio de la Porra menja pa i salmorra. El Tio de la Porra menja pa i salmorrí». La primera autoridad municipal se acerca entonces al que podría denominarse como el jefe supremo de las bandas, que encarna siempre el presidente de la Federació de Falles, y, con aires de solemnidad, le entrega una porra que sustituye a la protocolaria e institucional vara de mando. Con la porra en la mano, ese señor queda investido como una especie de alcalde de Gandia, pero solo durante cuatro días, y entonces ordena fiesta y diversión por doquier.

Espectáculo en la plaza Major

En la plaza Major antes había poca gente, pero hoy esta representación no solo congrega a decenas de personas y a todos los medios de comunicación locales, sino que, frente al Tio de la Porra, a veces con caras de absoluta sorpresa, se sitúan los invitados que nunca han presenciado una escena que, como mínimo, califican como singular y curiosa. A la 1 del mediodía las bandas regresan a ese lugar y, otra vez ante las autoridades, certifican que han vaciado todos los colegios y han difundido por toda la ciudad el bando de la Fira.

Otra de las modificaciones de los últimos años ha sido la de género. En la inauguración de la exposición, el alcalde, José Manuel Prieto, indicó que hace cuarenta años era impensable que una mujer formara parte de las bandas del Tio de la Porra. Ahora, en cambio, llegan a ser mayoría y sin duda supone un saludable y vistoso síntoma de evolución social, como también señaló Prieto.

Tanto el alcalde como el concejal de Cultura, Nahuel González, situaron al personaje en lo más alto de la cultura popular de Gandia, contribuyendo así a esa «sacralización». Una figura «capaz de aglutinar a grandes y pequeños, a vecinos y visitantes», e incluso que está «por encima de ideologías» porque, ciertamente, no ha habido gobierno local que en las últimas décadas haya dejado de mimar la singularidad con la que Gandia anuncia la Fira i Festes.

«El Tio de la Porra sabe impregnar ese sentimiento tan especial a quienes somos y vivimos en Gandia, y era de justicia conmemorar los 150 años desde que conocemos de su existencia en las calles de la ciudad», dijo Prieto, quien añadió, en referencia a la actual emergencia sanitaria, que esta efeméride de 150 años llega «cuando más falta nos hace», y abogó porque el Tio de la Porra, que saldrá a las calles el próximo 1 de octubre en las condiciones que las autoridades determinen, «nos ayude a recuperar el puso de la ciudad que fue antes de la pandemia».

El concejal de Cultura, Nahuel González, también señaló en su discurso que el Tio de la Porra «es un símbolo de ilusión» que «forma parte de la memoria viva de Gandia» y que se trata de un personaje «que nos ha acompañado siempre desde niños».

En realidad, así es, porque el Tio de la Porra, pese a los avatares políticos, nunca ha dejado de anunciar la Fira, salvo, obviamente, en la guerra civil o el año pasado, cuando la emergencia sanitaria solo permitió la emisión de un video dirigido a todos los colegios. En tiempos de la República también llegó a incluir una banda tricolor, como la que es habitual que lleven las autoridades republicanas en Francia o en Italia.

Hasta un «himno de la Porra»

La muestra inaugurada la semana pasada, con una interesante colección fotográfica recopilada por Suso Monrabal, incluye vestidos, tambores, documentos históricos, explicaciones y, obviamente, «la porra», de manera que resulta atractiva, tanto para gandienses y saforeses conocedores de la fiesta y del personaje como para quien quiera adentrarse por primera vez en el origen de esas imágenes y sonidos que, cada año, abren la Fira i Festes de Gandia.

Además de las autoridades locales, a la muestra acudieron las falleras mayores, Cristina García y Clara Tortosa, así como la madrina de la Semana Santa, Xaro Pérez.

Para que nadie dude de la envergadura del personaje, el Tio de la Porra dispone incluso de una pieza musical, que lleva su propio nombre y que fue compuesta en el año 2002 por José Barberá. Obviamente, la Colla de Dolçainers i Tabaleters de la Safor, presente en la inauguración, inundó el local con esas notas.

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