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Medallas que dividen Villalonga

El Gobierno local adquiere trece colgantes para «distinguir» a los concejales en actos públicos Los socialistas evitan recogerlas, acción a la que se suma Compromís pese a haber votado a favor

El pleno de investidura del nuevo alcalde de Villalonga. En la imagen pequeña, el reparto de las medallas. t. á. c.

En algunos municipios con «caché histórico», como València o Gandia, el alcalde y los concejales reciben, cuando acceden al cargo, una medalla o escudo de distinción. Se trata, en la mayoría de los casos, de una tradición que remonta a décadas o siglos, similar a las vistosas bandas que las autoridades lucen en países como Francia o Italia. Pero lo que no es habitual es que, en estos tiempos modernos, los ayuntamientos inauguren esa distinción, y menos que ocurra en localidades pequeñas. Y aún es más insólito que ese gesto acabe generando polémica.

Villalonga acaba de sumar todos esos conceptos. Porque el Gobierno local, formado por el Partido Popular, Compromís y la agrupación independiente Fer Poble, decidió, en una reunión celebrada el pasado 5 de agosto, ensalzar la presencia de todos los concejales en actos solemnes colgándoles una medalla.

El Gobierno local que preside Román Garrigós, del PP, argumenta que esa compra es «una necesidad», y para las medallas se ha elegido un modelo elaborado «en níquel bañado en plata con el escudo esmaltado del Ayuntamiento de Villalonga», que se sujeta «con un cordón plata» acompañado de su correspondiente caja. Las trece medallas, para los once concejales actualmente en activo más los dos que han dimitido en esta legislatura, cuestan 1.036 euros, cifra a la que cabe añadir el IVA correspondiente.

Los representantes de los tres partidos del Gobierno local votaron a favor de esta adquisición, pero la sorpresa llegó en el pleno del pasado lunes, cuando el alcalde anunció que iba a repartirlas entre los concejales.

El portavoz socialista, Enric Llorca, respaldado por los otros cuatro representantes de su grupo, rechazó de plano la distinción de la medalla y, agradeciendo al alcalde la propuesta, todos se negaron a recogerla. Llorca indicó que los socialistas se consideraban personas «del pueblo» y valoró como «inapropiado» e «innecesario» que los concejales se tengan que distinguir de alguna manera en los actos públicos, más aún cuando en Villalonga todos se conocen y en las procesiones las autoridades ya desfilan en lugares destacados. «El reconocimiento que nosotros valoramos es el de los vecinos que nos votaron mayoritariamente», añadió Llorca, quien concluyó que el pueblo tiene otras necesidades a las que se habrían podido destinar los más de mil euros invertidos.

En ese punto, y pese a que el representante de Compromís en el Gobierno local había votado a favor de la compra de las medallas, también esta formación política optó por rechazarla, de manera que el alcalde Garrigós tuvo que devolver las siete medallas, cuatro de los socialistas y dos de Compromís, a la caja en la que habían llegado.

Las otras seis fueron repartidas. Dos para los representantes del PP, dos para las ediles de Fer Poble y otras dos que llegarán a los ediles, uno del PP y otro de Compromís, que han dejado el ayuntamiento en esta legislatura.

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