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Un estudio marca pautas para prevenir que las mujeres sigan fumando durante el embarazo

El servicio de Pediatría del hospital de Gandia concluye que la mayoría reúne el perfil de ser de origen español, joven y con bajo nivel de estudios. En 18 años la muestra analizó a 18.959 personas

El hospital Francesc de Borja de Gandia, donde ha tenido lugar el estudio a lo largo de dieciocho años. | XIMO FERRI

Un gran estudio realizado durante dieciocho años con un universo de 18.959 mujeres embarazadas en el Área de Salud de Gandia ha permitido definir el perfil de las mujeres que siguen fumando a pesar de haberse quedado embarazadas, lo que, evidentemente, puede derivar en problemas de desarrollo en el feto y de salud en el futuro bebé.

El doctor Sequí, a la derecha, con el diploma del premio. levante-emv

Ese estudio determina que la mayoría de esas mujeres reúnen tres condiciones. Son de origen español, jóvenes y con bajos niveles de estudios. Llama la atención justamente el primer apartado, dado que se ha podido comprobar que las mujeres fumadoras de origen extranjero que dan a luz en el hospital detienen ese hábito durante el embarazo en mayor porcentaje que las autóctonas.

El trabajo, dirigido por el doctor José Miguel Sequí Sabater, ha sido realizado desde el servicio de Pediatría del hospital Francesc de Borja de Gandia, y en el mismo participaron los doctores Ana Marco Sabater, Francisca Corpas-Burgos, José Ignacio Collar del Castillo, Nelson Orta Sibu y el propio doctor Sequí. Su importancia ha merecido el premio Roël del Instituto Médico Valenciano, recogido este jueves pasado por los profesionales.

Las encuestas realizadas a las mujeres embarazadas durante los años 2002 y 2019 han podido determinar, en primer lugar, algunos de los factores que las llevan a seguir fumando durante la gestación pese a que, como es sabido, fumar, que siempre es perjudicial, lo es todavía más en ese tiempo porque puede causar muchos problemas al futuro bebé. Las conclusiones determinaron un grupo de mujeres, cuyo perfil reúne que sean de origen español, jóvenes y con escasos estudios, que se empecinan y no logran evitar el pitillo en los nueve meses de la gestación.

En segundo lugar, se han analizado las repercusiones que ello conlleva, y aquí no es mucha la novedad, pero sí se corrobora la evidencia de problemas, entre otros en el desarrollo y bajo peso del bebé en el nacimiento que, en ocasiones, obliga a la necesidad de practicar la reanimación neonatal en el momento del parto.

Otro aspecto detectado es que entre las fumadoras es mucho mayor el porcentaje de mujeres que evitan la lactancia materna pese a esa es la recomendación médica y científica para facilitar un óptimo desarrollo de los niños y las niñas. Es decir, las fumadoras empedernidas optan por el biberón en un grado mucho mayor que las no fumadoras o las que detienen esa práctica cuando están embarazadas.

El estudio, titulado «Factores maternos asociados a fumar durante la gestación y sus consecuencias en niños de maternidad: resultados de un estudio comarcal de 18 años», puede tener consecuencias prácticas. Así, y como señalaba ayer a este periódico el doctor Sequí, en el servicio de Pediatría del hospital, y en conjunto en la sanidad pública, se recomienda siempre a todas las mujeres fumadoras que no lo hagan durante el tiempo del embarazo. Ahora, con el perfil descrito por este importante estudio, se pueden focalizar aún más los esfuerzos para lograr ese objetivo especialmente en el grupo de mujeres más «tozudas» en la práctica del tabaquismo.

«Se definen así una serie de factores que permiten diseñar estrategias de intervención más efectivas para la reducción del tabaquismo durante el embarazo», según explica el doctor Sequí.

Alerta Cerca del 15% de mujeres mantiene el hábito

En el año 2002, cuando se inició el estudio sobre mujeres embarazadas en el Área de Salud de Gandia, se comprobó que aproximadamente el 30% de ellas fumaba. La difusión de políticas saludables y del riesgo para la salud propia y la de sus futuros hijos hizo que paulatinamente esa cifra disminuyera hasta situarse en la mitad. Pero los datos ahora ya no son tan positivos. El nivel del 15% de las mujeres que fuman en esas circunstancias se ha mantenido estable en los últimos años, cuando lo deseable hubiese sido que la tendencia siguiera a la baja. Los profesionales que han participado en la elaboración de esta estadística con casi diecinueve mil mujeres señalan que ahora el perfil de la fumadora embarazada se asocia a edades muy jóvenes, precisamente las personas que pueden acceder con más facilidad a información sobre prácticas saludables.

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