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El reciclaje sitúa a los pueblos de la Valldigna entre los que menos basura pagan

Simat tiene la tercera menor tasa del consorcio Ribera-Valldigna con 53,6 euros

Contenedores de reciclaje en una calle de Simat de la Valldigna. | LEVANTE-EMV

Hace tiempo que se viene avisando: separar los residuos en casa tiene sus beneficios. Se lo pueden preguntar a los vecinos y vecinas de los municipios de la Valldigna, especialmente Simat, Benifairó y Tavernes. Los tres se encuentran entre los siete pueblos donde menos se pagará el próximo año de la tasa que cobra el Consorcio Ribera-Valldigna, del que forman parte junto a medio centenar de localidades de las comarcas de la Ribera Alta y la Ribera Baixa.

Simat de la Valldigna es el tercer municipio de toda la entidad donde menos se pagará, según la relación aprobada en la última asamblea, celebrada esta misma semana. También es, a su vez, la más baja de toda la Valldigna. Para 2022 tiene fijada una tasa media de 53,64 euros por cada vivienda o negocio (unidad fiscal como se llama técnicamente), solo superada por las pequeñas localidades de Benicull (49,58) y San Juan de Énova (50,20). Los veicnos de la Valldigna, eso sí, pagarán un poco más el próximo año, al incrementarse el recibo en 2,5 euros respecto a lo que han pagado este año.

Solo un par de puestos detrás, como el sexto pueblo que menos abonará por la llamada «tasa de reciclaje» de todo el consorcio, está Benifairó de la Valldigna, cuya cantidad para el próximo 2022 ha quedado fijada en 55,9 euros. Supone un incremento de 1,24 euros respecto a lo que se ha pagado este año, la segunda menor subida de todos los municipios del consorcio.

Tras Benifairó se sitúa Tavernes de la Valldigna. En la capital vallera, los vecinos y vecinas abonarán, de media, 56,16 euros más por el recibo del consorcio, lo que supone 2,5 euros más que el ejercicio anterior, que es la media del incremento de todas las localidades.

Tavernes es, de hecho, es la segunda ciudad más grande de todo el consorcio donde menos se paga, por detrás de Cullera (55,45). En Alzira, por ejemplo, con 13.000 unidades fiscales más, los vecinos y vecinas abonarán más de 71 euros el proximo año, mientras que Algemesí, con una cifra parecida a la capital vallera, tiene fijada la tasa en algo más de 69 euros.

En la Valldigna es Barx el municipio de la Valldigna donde más se pagará, aunque tampoco está entre las tasas más altas del consorcio. En este caso, la localidad roza los 60 euros, con un incremento de 2,3 respecto este año.

El presidente del Consorcio Ribera-Valldigna, Salvador Montañana, alcalde de Guaduassar, era muy claro ayer, a preguntas de este periódico sobre el motivo por el que las localidades de la Valldigna están entre las que menos pagan: «porque utilizan más los contenedores amarillo, verde y azul y los ecoparques para reciclar». El dirigente explicaba que las tasa se fija a partir de la cantidad de residuos que se recogen anualmente en las localidades. «Cuando los camiones de cada municipio llegan a la planta diariamente entre el 1 de septiembre y el 31 de agosto se pesan y al final de año se realiza una suma que después se utiliza para fijar la tasa de cada localidad», señalaba Montañana.

Una parte del recibo total

Cuanto más peso, mayor tasa. En cambio, si se separa bien y los envases van al contenedor amarillo, el cristal al verde y el cartón al azul se reducen los kilos que proceden de las bolsas de basura que se depositan en los contenedores ordinarios y ahí es donde se produce el «ahorro».

El consorcio fija la tasa de la separación y valorización y eliminación, lo que supone una parte del total de la factura que pagan los vecinos y las vecinas, que se completa con el tributo municipal, que en este caso cubre los gastos de recogida y transporte hasta la planta de transferencia en Guaudassuar.

Montañana aclara, en todo caso, que el pesaje no es la única variable que existe a la hora de fijar la tasa pero sí que es la que influye de forma mayoritaria.

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