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La jueza rebaja el delito de Cogollos pero le condena por resistencia

La defensa ha recurrido la sentencia

Cogollos, a su salida del juzgado, el pasado 1 de diciembre, día que se celebró la vista. | T. Á.C

El juzgado de lo penal número 1 de Gandia ha condenado al activista de la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca (PAH) de la Safor, Joan Cogollos, de 75 años, por un delito de desobediencia y resistencia grave a un agente de la autoridad, y otro de lesiones por la denuncia presentada por un policía, que le acusaba de haberle empujado causándole lesiones. También de gritar «policía de mierda» y alentar a la resistencia a las personas que estaban concentradas ante una vivienda donde se iba a desahuciar a una familia con menores.

Un fotograma del vídeo del momento de la refriega.

Cogollos elude el año y medio de cárcel que le pedía la Fiscalía, porque la magistrada descarta el delito de atentado a la autoridad que también figuraba en el escrito de acusación y lo rebaja a resistencia y desobediencia.

En primera instancia, está condenado a pagar una multa que asciende a 2.580 euros pero su abogado, Raúl Burgos, ya ha presentado un recurso contra la resolución judicial al considerar que ofrece versiones «contradictorias» sobre lo ocurrido aquel 14 de septiembre del año 2018 en Oliva y, especialmente, porque el activista mantiene, como hizo durante el juicio, que en ningún momento agredió ni insultó a los policías.

Según se desprende de la sentencia, a la que ha tenido acceso Levante-EMV, la jueza da toda la credibilidad a los agentes, tanto de la Policía Local como de la Guardia Civil, cuyo testimonio, como se apunta en la propia resolución, supone «prueba de cargo suficiente para enervar la presunción de inocencia» de la persona acusada, por el hecho de pertenecer a cuerpos de seguridad. Pero, a su vez, reconoce que fue una acción de «resistencia» y no de «violencia», motivo por el que descarta el atentado.

La titular del juzgado considera como hecho probado que Cogollos, que entonces tenía 72 años, «le pegó un fuerte empujón que motivó que el agente hiciera un paso atrás» y también que durante toda la actuación se dirigió a los agentes con expresiones como «no tenéis derecho a hacer esto, policía de mierda, no me representáis».

Son palabras que el acusado negó en todo momento durante la vista, recordando que «puede que dijera que no tenían derecho porque Oliva era un municipio libre de desahucios» pero «soy una persona pacífica» y «nunca dije mierda». Cogollos alegaba, a su vez, que «no tuvo contacto físico voluntario» con los agentes, aunque en varias ocasiones algunos policías le pusieron «la mano en el pecho», por lo que no pudo empujar a ninguno de ellos, y que, en un momento dado, es él quien se cae al suelo en un forcejeo.

«No llegó a golpearse con la pared»

Por contra, son varios los agentes que testificaron que Cogollos sí había empujado a un policía. El propio agredido, en su declaración, aseguró que fue un empujón «de frente» y «fuerte» que le obligó a «hacer un paso atrás» pero que «no llegó a golpearse con la pared». También aseguraba que el activista de Gandia «en todo momento animaba a la gente, bramaba y chillaba para que la gente impidiera el acceso a la vivienda».

Varios guardias civiles, por su parte, aseguran que no vieron a Cogollos empujar a ningún agente. Prácticamente todos los testigos de la parte denunciante dijeron en el juicio que habían escuchado Cogollos llamarles «policía de mierda».

Cabe recordar que la defensa del activista presentó como prueba para demostrar la falsedad de las acusaciones un vídeo grabado por un agente de la Guardia Civil donde se ve el momento del forcejeo, cuando la Policía Local y la Guardia Civil llega a la casa e intenta deshacer la cadena humana que se había formado en la puerta para evitar el acceso de la comisión judicial.

En la grabación, como reconoce la propia jueza, no se aprecia «ningún reproche penal» por parte de Joan Cogollos. La magisrada considera esta grabación como «prueba de valor indiscutible» y asegura que «sus gestos con los brazos pudieron confundir a los agentes respecto a a intención de este al ser indicativos de que animaba a la gente a acercarse a impedir la labor policial». Después reconoce que «dichos gestos no se corresponden con las palabras que profería» y que, como siempre ha defendido el acusado, decía «feu fotos, feu fotos» y «vingau, vingau», según dice la sentencia. La magistrada deja claro que en las imágenes no se aprecia ningún empujón de Cogollos y que «es él quien finalmente en el tumulto cae al suelo», señala.

«Totalmente creíble»

Pese a ello, la magistrada avala la versión del policía que «con total franqueza» asegura que Cogollos le empujó pese a que no aparece en el vídeo. La magistrada acepta la versión del afectado de que se produjo «10 o 15 minutos después» de la refriega ante la puerta de la vivienda, ya que, pese a que no está en la grabación, sí que cuenta con «el testimonio de otros dos agentes».

Además, la jueza también acepta el testimonio de los agentes declarando que les llamó «policía de mierda», porque cree que «es totalmente creíble» que, «debido a la intensidad del momento» y pese que «no fuera su vocabulario habitual, profiriera las expresiones relatadas tajantemente por los agentes», que, dice, «resultan claramente ofensivas contra el sistema y los cuerpos policiales».

Además de Cogollos, también han sido condenadas otras dos personas, una de ellas la mujer que fue desahuciada de la casa. A ambos también se les imputan los mismos delitos que al conocido activista de la PAH.

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