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La policía vigila colegios de Gandia tras varios intentos de boicot de los antivacunas

Dos agentes, en una aula donde varias sanitarias preparan el instrumental para vacunar

Garantizar que cada familia pueda cumplir con aquello que ha elegido en total libertad. Esa es la misión que está llevando a cabo la Policía Nacional de Gandia en los colegios de la ciudad donde se está desarrollando el proceso de vacunación infantil desde finales del pasado mes de diciembre.

Durante la semana anterior, en varios centros escolares de la capital de la comarca de la Safor hubo un grupo de personas que acudió para intentar que las madres y los padres no vacunaran a sus hijos e hijas mediante los argumentos propios que está utilizando el movimiento antivacunas, que incluso acusa a los sanitarios y las sanitarias de estar cometiendo un delito.

Por ese motivo, la dirección del departamento de salud de Gandia se puso en contacto con la Policía Nacional para pedir apoyo en aquellos colegios en los que se desarrolla la vacunación para evitar males mayores.

Los agentes acuden cada día a realizar labores de prevención, una presencia con la que, según señalan desde el departamento de salud, los sanitarios y las sanitarias se sienten «más seguros». Por el momento no se han visto obligados a intervenir pero su presencia hace que los y las profesionales de la sanidad trabajen más tranquilos a la hora de llevar a cabo su labor.

Los centros a los que las personas del movimiento antivacunas acudieron la pasada semana fueron el British School, Joan Martorell, Los Naranjos, Escolapios y Escuelas Pias, donde además colocaron carteles pidiendo a las familias que no vacunen a los niños y las niñas.

Incidente en Daimús

Estos incidentes se sumaron al que tuvo lugar en Daimús, donde se palpó mucha más tensión cuando los agentes de la Guardia Civil tuvieron que acudir a la llamada de las familias que se sintieron presionadas por parte de un grupo de personas que intentaba boicotear la vacunación de sus hijos e hijas.

Incluso el alcalde, Javier Planes, se acercó a las puertas del centro y pidió a este grupo de antivacunas que se marcharan de la localidad. Fue un momento de tensión, donde algunas de las madres incluso rompieron a llorar debido a la tensión provocada.

Estos hechos se están repitiendo en muchos puntos de la Comunitat Valenciana. De hecho, en la propia ciudad de València la Policía Nacional también está acudiendo a los centros escolares para evitar que se produzcan este tipo de escenas. Pese a estos incidentes, la vacunación se está llevando a cabo con normalidad y con una aceptación por parte de las familias de en torno al 70%.

Desde el pasado 15 de enero hasta ayer, es decir, en la segunda fase de vacunación de escolares de 5 a 11 años, se han administrado 3.613 pinchazos en la comarca de la Safor. Desde que se inició el proceso ya hay prácticamente 8.000 niños y niñas vacunados.

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