Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Visitatio de Gandia, camino de BIC

El entierro y resurrección de Cristo se escenificó a mediodía de ayer en la Colegiata

Un momento de la Visitatio Sepulchri de ayer, en la Colegiata, con la ministra Diana Morant en primera fila, junto al alcalde de la ciudad y representantes de la Semana Santa local. | NATXO FRANCÉS

Hay quien lo compara con el Misteri d’Elx, pero la Visitatio Sepulchri de Gandia es más breve y menos conocida, sin que eso signifique que sea menos importante. Por eso la representación sacra, teatral y lírica del entierro y resurrección de Cristo que en el siglo XVI instauró nada menos que Sant Francesc de Borja, que en 1865 fue prohibida por el arzobispo de València, Mariano Barrio, alegando preceptos del Concilio de Trento, y que la Semana Santa de Gandia recuperó en 1996, va a iniciar el camino para ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Sería, junto a las Fallas, el segundo BIC de la ciudad en la categoría inmaterial, si bien, a diferencia de la fiesta josefina, exclusivo de este municipio y para un acto muy singular.

La obra, única en su estilo, es fruto de un deseo expreso del duque gandiense, que ingresó en la Compañía de Jesús, orden de la que fue tercer general, y canonizado en 1671. Al menos desde 1550 se llevó a cabo en el convento de Santa Clara de Gandia un drama en dos partes. Con textos en latín atribuidos al propio Sant Francesc y música compuesta por alguien entendido en ese arte, la primera escenifica el entierro de Cristo, en la jornada del Viernes Santo. La segunda, en la madrugada del Domingo de Pascua, su resurrección.

Desde que la Semana Santa de Gandia la recuperó, en 1996, se ha representado en distintos lugares y en diversos formatos, el último, ya cuando la obra fue asumida por el departamento de Cultura del ayuntamiento, en una sola sesión, manteniendo los dos actos, que tiene lugar cada Sábado Santo en el corto recorrido que hay desde la puerta de Santa María de la Colegiata al Palau y, después, en el interior de la iglesia de ese edificio.

Ayer, con motivo del Año Jubilar de Sant Francesc de Borja, que se celebra desde el pasado 3 de octubre y seguirá hasta el mismo día de este año, la representación, a cargo del Orfeó Borja, tuvo lugar dentro de la Colegiata, el templo por excelencia de Gandia, que se llenó de espectadores.

Poco antes de que se iniciara la obra el alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, confirmó a este periódico que diversos expertos le han sugerido, y así se hará, que el ayuntamiento inicie el trámite para que la Visitatio Sepulchri sea reconocida como BIC Inmaterial, decisión que corresponde adoptar a la Generalitat. En estos casos, todo depende de los informes que se eleven, pero pocos dudan de que al final se conseguirá el objetivo.

La Visitatio es, en muchos aspectos, una obra única que echa raíces en aquellas representaciones litúrgicas surgidas a partir de la Edad Media intramuros de numerosos monasterios de Europa, muchas de las cuales se perdieron. La de Gandia efectivamente desapareció durante casi siglo y medio, pero el empeño de quienes tuvieron conocimiento de su existencia permitió primero recuperar una parte y, dos años después, en 1998, el programa completo, una auténtica reliquia religiosa y cultural.

En ese trabajo tuvo un protagonismo capital el musicólogo alicantino José María Vives, que halló los documentos del texto y la música para reconstruir la Visitatio íntegramente, siguiendo su estructura original, y también el grupo local Pluja Teatre, que fue el primero en escenificarla.

Dinero en el testamento

En un ambiente antiguo, de apareiencia casi medieval, se mantiene la interpretación en latín, a diferencia del Misteri d’Elx, donde ya se usa el valenciano. Vives señala que el nivel musical de la obra, para aquella época, es excepcional, con un gregoriano inicial que deriva en polifonía exultante al final, cuando resuena la exclamación del «Surrexit Chistus», el momento que anuncia el episodio sobre el que se fundamenta la fe cristiana.

Francesc de Borja incluyó en su testamento una partida económica, de la que fue beneficiaria la Colegiata, para que la Visitatio siguiese representándose tras su muerte, como así sucedió hasta 1865. Ahora esa responsabilidad recae en el ayuntamiento, la institución que gobierna la ciudad capital de su antiguo ducado y que casi quinientos años después quiere extender el reconocimiento histórico, cultural y religioso para la obra que legó su omnipresente duque, santo y patrón.

Otro legado de los Borja y una supuesta bula papal quemada

Mucho se ha escrito sobre la Visitatio Sepulchri desde que Gandia redescubrió esta obra y la devolvió a los templos y a su Semana Santa para conocimiento general. Entre lo indiscutible, sin duda que se trata de un legado más de un Borja a una ciudad plagada de referencias con ese apellido. Y entre las sorprendentes, aquella historia de la existencia de una bula papal que autorizaba de por vida a representar este drama en el convento de Santa Clara. En 1865, cuando el arzobispo Mariano Barrio pidió ese documento, se le dijo que el papel había sido quemado por una persona del monasterio al desconocer su auténtica importancia. El obispo optó entonces por prohibir la Visitatio.

Compartir el artículo

stats