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"Brines puso a Oliva en el mapa de la poesía española"

La periodista Puri Naya escoge la fotografía de la entrega del Cervantes al poeta olivense

Puri Naya frente a la fotografía de Francisco Brines en la exposición. fernando bustamante

Para Puri Naya, que durante muchos años trabajó como periodista en la prensa local y actualmente es directora de Comunicación de la empresa Teika, la fotografía preferida de la exposición «Levante-EMV a la Safor» es la que refleja el momento de la entrega del Premio Cervantes 2020 al poeta olivense Francisco Brines en l’Elca, la residencia del autor y a donde se desplazaron los Reyes Felipe y Letizia, y demás autoridades, el 11 de mayo de 2021.

Un día después Brines fue operado de urgencia y falleció unos días más tarde, el 20 de mayo, a los 89 años. Su delicado estado de salud, en primer lugar, y la llegada de la pandemia, después, hicieron que el escritor no pudiera desplazarse en abril de 2020 a la Universidad de Alcalá de Henares, el escenario habitual donde tiene lugar este acto.

Puri Naya, que conoció y entrevistó en varias ocasiones al poeta, señala que el Cervantes «era el único premio que le faltaba a Brines, porque también tenía, entre otros, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana», y además, «era la primera vez que se le otorgaba a un autor valenciano».

«Hacía unos años que Brines había vuelto a l’Elca, donde pasó su infancia, y me gusta que la entrega fuera allí porque fue muy simbólico, y es uno de los paisajes literarios más importantes e inspiradores para Brines, un entorno que, además, ahora está al alcance de todos como sede de la fundación y protegido como Bien de Interés Cultural», comenta.

Además de su valor literario, Puri Naya destaca que Francisco Brines era «un amigo, un gran conversador, un hombre con gran sentido del humor, muy inteligente, muy tolerante, y muy abierto».

«En los últimos años», añade, «le vi poco porque no ofrecía muchas entrevistas, pero cuando se lo pedía siempre me abría las puertas de l’Elca y, como hacía con muchos de sus amigos, nos regalaba un libro cuando íbamos a visitarle; el último que me dio fue Entre dos nadas, incluso con anotaciones suyas, por lo que lo guardo como si fuera un tesoro».

Comenta que Brines «volvió a l’Elca, donde, como él dijo, todo empieza y todo acaba, para reencontrarse consigo mismo, y ha puesto a Oliva en el mapa de la poesía, además, apoyó siempre el festival de poesía Poefesta».

Afortunadamente, el legado de Brines pervive en el trabajo que realiza Àngels Gregori y en la fundación que lleva el nombre del poeta, y de la que por cierto Puri Naya es la socia numero 1.

La exposición se puede visitar en el paseo de les Germanies de Gandia hasta este domingo.

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