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El Pativel deja en su sitio la playa virgen de Gandia que ahora es azul

L’Auir forma parte de un amplísimo espacio natural protegido

El Pativel deja en su sitio la playa virgen de Gandia que ahora es azul

El Pativel supuso una revolución normativa que permitiría preservar todo el litoral no construido o de inminente urbanización de la Comunitat Valenciana. Su impulsora fue la consellera de Territorio, María José Salvador, y cuando esa norma fue aprobada, en el año 2015, eligió Gandia para celebrarlo. En la playa de l’Auir, la consellera se reunió no solo con algunos miembros de su equipo de gestión, sino también con la alcaldesa, Diana Morant, varios concejales y representantes de asociaciones ecologistas y proteccionistas que, durante años, se movilizaron para que nunca se urbanizara esta zona. Sin alcanzar a transmitir la euforia del momento, la imagen superior sí revela la alegría de todos los presentes.

En los casi cuarenta años transcurridos desde que empezaron a otorgarse las banderas azules para destacar la calidad ambiental y de servicios turísticos de las playas, Gandia nunca ha fallado. Este año tampoco, pero sí que hay un cambio, en positivo, porque en unos días ondearán dos de esos distintivos, el de la playa Nord, la más turística y conocida de la ciudad, y la de l’Auir, ese privilegiado tramo de litoral virgen que, pese a ser suelo urbanizable desde 1983, milagrosamente se ha salvado del hormigón y que hoy constituye un atractivo de primer orden.

Pero es que, además, para quienes quieren mantener este espacio sin edificaciones, la alegría es doble. La pasada semana el Tribunal Supremo dio la razón al Consell de la Generalitat y ratificó la legalidad del Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral (Pativel), un revolucionario instrumento jurídico que impide construir en ese y en otros muchos espacios porque, superando el ámbito de los planes urbanísticos municipales, prohíbe construir a menos de 500 metros de la orilla del mar, y l’Auir está en ese ámbito.

La resolución del Tribunal Supremo sin duda allana mucho el camino para dejar libre de hormigón, para siempre, este espacio natural que, además, supone una conexión directa con otros dos espacios naturales protegidos: el Marjal de la Safor, de más de 1.200 hectáreas, y el Macizo del Mondúver. Mar, dunas litorales, zona húmeda y área forestal que suman cerca de diez mil hectáreas, si bien existen otros recursos, entre ellos uno de los propietarios de terrenos en l’Auir, que siguen su camino judicial y que exigen bien mantener la posibilidad de urbanizar, bien ser recompensados económicamente por la pérdida de ese derecho.

Siendo una playa habitual entre bañistas nudistas, el departamento de Turismo y Playas de Gandia trabajó sigilosamente para conseguir ese reconocimiento de la bandera azul, algo que se ha conseguido este año. El concejal Vicent Mascarell explica a este periódico que, teniendo en cuenta el aspecto ineludible de preservar ese espacio natural, se ha actuado con delicadeza, cumpliendo las estrictas normas ambientales. Así, se han colocado duchas permanentes, algunos accesos para que puedan ir personas con discapacidad y señalización, incluyendo aquella que pide a los visitantes no meterse entre las dunas protegidas, donde vive, entre otras especies, el «corriol camanegre», un ave protegida. «En las playas vírgenes no es normal que se otorguen banderas azules porque resulta más complicado prestar servicios sin alterarlas, pero nosotros lo hemos hecho bien y lo hemos logrado», indica Mascarell, quien precisamente hace unos días insistía, en respuesta a una petición del Partido Popular, que no se puede habilitar allí una playa apta para perros, como pide esta formación, porque eso le habría impedido conseguir la bandera azul que otorga la Fundación de Educación Ambiental.

Siendo un reclamo turístico y ambiental, el ayuntamiento quiere compaginar ambos conceptos allí donde miles de personas se dan cita cada verano.

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