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El entierro que le negaron a Vicente

La familia de Tavernes acude a Paterna a recuperar los restos de este agricultor de 24 años fusilado por el franquismo en 1940

El entierro que le negaron a Vicente

Vicente Pachés Prats, agricultor de 24 años, dormía tranquilamente en su casa de Tavernes de la Valldigna, junto a su esposa y su hija de apenas un año y medio. En mitad de la noche entraron los agentes, se lo llevaron detenido y nunca más volvió a su hogar. Así, de esa forma tan injusta, el régimen de Franco arrebató el padre a una pequeña y cambió para siempre la vida de toda una familia, como a lo largo de la historia ocurrió con miles y miles de personas.

Porque si algo no hacía el franquismo era preguntar antes de disparar o, lo que es lo mismo, someter a sus detenidos a un juicio justo para saber si era o no culpable de aquello de lo que acusaba o si la propia detención estaba realmente justificada. De Vicente aseguraban, como argumento para su arresto, que había asesinado a una persona, algo que la familia niega de forma tajante. «Era muy buena persona, alguien a quien todo el mundo quería», señala Mati Enguix, nieta del fallecido.

Desde la cama, su siguiente destino fue la cárcel de Sueca, lugar al que, como recuerda Mati, su propia madre, muy pequeña entonces, y su abuela (esposa del fallecido), acudieron en varias ocasiones a visitarlo hasta que, desde allí, fue trasladado a Paterna, donde el 27 de marzo del año 1940 fue fusilado en el paredón de la vergüenza. Antes de eso, envió una carta de despedida a su familia.

Como otros centenares de personas, su cuerpo fue depositado en una de las dos sacas que se enterraron en una fosa común de ese mismo camposanto, la 111, en las que había otras cinco personas de Tavernes, de las que el único identificado ha sido Vicente Pachés Prats. El resto eran Antonio Fons Soler, Francisco Altur Llobell, Eduardo Pérez Palomares, Pascual Corella Escrihuela y Pedro Mayor Bono.

De allí fue exhumado hace unos meses y posteriormente identificado Vicente Pachés. El pasado sábado, Mati acudió a recoger la urna con los restos de su abuelo en un acto que tuvo lugar en el cementerio de Paterna para, posteriormente, trasladarlo a Tavernes y darle un descanso digno 82 años después. «Lo hemos enterrado junto a sus padres», explicaba una satisfecha Mati Enguix ayer a este Levante-EMV.

Despertó sin su padre

La identificación de este vecino de la localidad ha sido posible gracias a que su hija, la madre de Mati, aquella pequeña que un día despertó y ya no tenía a su padre con ella, aún vive y se prestó a donar una muestra para poder sacar el perfil de ADN, algo en lo que colaboró la incansable Carmen Gómez, presidenta de la asociación de víctimas de la Fosa 112 y la persona que más está luchando por la recuperación de los cuerpos.

Actualmente, la hija de Vicente y madre de Mati tiene 84 años y una salud delicada. Eso le impidió estar en el acto que tuvo lugar en Paterna pero no en el cementerio de Tavernes, donde vio enterrar a su padre tras ocho décadas de espera. «Ella prácticamente no le conoció, todo lo que sabe de él era por su madre», narra Mati Enguix. «Estaba muy contenta de que, por fin, podíamos haber enterrado a su padre», cuenta la nieta del fallecido.

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