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El hospital de Gandia ya permite un acompañante en los partos con cesárea

El protocolo del Francesc de Borja solo contemplaba hasta ahora la presencia en los alumbramientos naturales - El apoyo emocional a la madre y garantizar el contacto piel con piel con el bebé están detrás de la decisión

Varias sanitarias atienden tanto a la madre como al recién nacido, durante un parto en el hospital de Gandia, con el padre al fondo.

Ofrecer los mayores beneficios posibles al o la bebé y también a la madre en el momento de su nacimiento es una obsesión para el equipo de gestión del hospital Francesc de Borja de Gandia.

Por ese motivo, el centro ha implantado un nuevo protocolo que permite la presencia de una persona acompañante de la madre en un parto en el que se produzca mediante cesárea o que sea instrumentado, es decir, en el que se utiliza material quirúrgico para ayudar al alumbramiento. Puede ser el padre, otra madre o la persona que decida la progenitora.

Hasta ahora solo se permitía la presencia de alguien cuando el parto se producía de forma natural en los paritorios y no en una cesárea, que supone, en definitiva, una intervención quirúrgica.

Esta novedad mejora sustancialmente la experiencia de la gestante y también «ayuda a disminuir la aparición de problemas en el puerperio», según explican desde el centro hospitalario.

Especialmente, facilita el piel con piel, una práctica con la que el recién nacido se deposita inmediatamente sobre la madre, ambos con el torso desnudo, y que entre sus beneficios incluye la reducción del nivel de estrés de la mujer, ayuda al establecimiento del vínculo afectivo, al éxito de la lactancia materna y a la adaptación postnatal del recién nacido.

Piel con piel inmediato

Hasta ahora, la colocación del bebé sobre la madre tras un nacimiento por cesárea se producía en dos fases: la primera, después del nacimiento, pero durante un periodo de tiempo muy corto porque la madre tenía que pasar a la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) y el recién nacido era trasladado a la habitación. Sin embargo, con la apertura de la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) las 24 horas se ha habilitado un espacio para esta práctica, por lo que el piel con piel es más prolongado y la madre ya llega a la habitación con el bebé sobre su pecho.

En el caso de que la recuperación de la madre se retrasara por algún motivo, el piel con piel podría hacerse inmediatamente con la otra persona, que normalmente será padre u otra madre del bebé, que ahora sí que está presente en el parto por cesárea, por lo que se garantiza al cien por cien poder llevar a cabo esta fase postnatal.

El o la acompañante, siempre bajo las indicaciones del personal sanitario, supone un apoyo para que el momento de la gestación sea un éxito por el sustento emocional que le ofrece.

Por ese motivo se facilita su entrada, para lo cual recibe información previa de todo el proceso y las condiciones de encontrarse en áreas con ciertas restricciones. Así, deberá vestirse con pijama, bata, gorro, calzas y mascarilla sanitarias y seguir las indicaciones del personal sanitario para colocarse en los lugares indicados y no interferir en la asistencia. Si durante la cirugía surge algún imprevisto o situación de emergencia que ponga en peligro a la madre o al bebé, o si los facultativos que están interviniendo lo solicitan por el motivo que sea, se indicará al acompañante su salida inmediata del quirófano.

Desde el centro señalan que pese a la anestesia, las parturientas siguen notando sensaciones, como la persistencia del tacto, movimientos sobre el abdomen y sensación de frío al aplicar desinfectante sobre la piel. «Es en este punto donde el acompañante tiene un papel fundamental para que estas sensaciones sean mucho menos molestas. Para ello, se pide que, por ejemplo, le dé conversación a la gestante».

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