Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tribuna

la habitación de al lado

la habitación de al lado

Llevaba la radio puesta a las ocho de la mañana y el locutor recordaba la triste noticia del fotógrafo francés que cayó al suelo en medio de la calle y murió, nueve horas después, congelado, porque nadie se había acercado a ayudarlo, a socorrerlo, y sí, ciertamente lo había matado la indiferencia de esta sociedad y no el frío. Una reflexión que hacía tras la polémica de las corbatas.

A las ocho y cinco minutos ya había aparcado el coche en el parking. Se notaba que era agosto y que había menos gente en el hospital de Gandia, como si las enfermedades también se fueran de vacaciones.

Los médicos pasaron pronto, siempre lo hacen, y después de su visita, la mañana se hizo interminable.

Cerca de la una del mediodía, paseábamos por el pasillo y, al pasar por la puerta de la habitación de al lado, se oyó un «socorro» de una voz débil, sin mucha fuerza, pero con miedo, con desamparo.

En la habitación de al lado, estaba ingresada una señora mayor, que llevaba varios días en el hospital. Estaba sola, no había tenido visitas, ni familiares, ni amigos, ni cuidadores. Sola.

Seguimos paseando, y ella volvió a pedir «socorro», pero esta vez añadió «por favor, de las personas que están en el pasillo, que entre alguien a ayudarme» y es ahí, en ese justo momento, en ese instante, donde recordé las palabras del locutor de radio. En mi cabeza retumbó «la indiferencia de la sociedad» y recordé al fotógrafo francés al que nadie quiso darle la mano.

Decidí entrar. Era delgada, el pelo blanco como la nieve y sus ojos, muy abiertos, clamaban auxilio. Sí, ciertamente era una llamada de socorro, pero no porque necesitara atención médica, sino porque necesitaba atención humana, alguien a quien ver, con quien hablar, a quien contarle lo que le dolía y lo que no.

Se llama Ángeles, tiene 88 años y curiosamente vivíamos en el mismo barrio, pero no nos conocíamos. Me contó que vivía con una cuidadora y que tenía una hermana mayor que ella. Yo le conté que tenía 3 hijos, que estaba en el hospital con mi marido, que me llamaba Marta y que tenía 44 años, la mitad que ella. Me pidió agua porque no llegaba a alcanzarla, ya que no se podía levantar de la cama. Le di el agua y le acerqué la mesita para que no tuviera problemas cuando yo me fuera.

Me pidió que llamara a la enfermera sin decirme exactamente lo que quería, pero yo la llamé. También me pidió que no me fuera hasta que no llegara. Y seguimos haciéndonos preguntas sin demasiada trascendencia porque no me atreví a preguntarle por su vida. Tuve miedo, no quería saber por qué no había recibido ninguna visita en 3 días, por qué ningún familiar había ido a visitarla o a preguntar por ella. No sabía quién era Ángeles, ni cuál era su historia, pero me hacía sentir una profunda tristeza verla sola.

Mientras hablábamos se oía ruido en el pasillo. Era la hora de comer y el carrito con las bandejas rompía el silencio que a veces acompaña a la enfermedad y siempre a la soledad. Ángeles me preguntó, y le dije que estaban repartiendo la comida: «Las penas con pan, son menos. Vete y mira a ver si tu marido necesita algo», me dijo.

Por la tarde volví, la oí quejarse mucho, volvía a pedir «socorro», esta vez, parecía que necesitaba también atención médica.

Entré en la habitación, se alegró de verme de nuevo. Me pidió que llamara a la enfermera, y que me esperara con ella. Así lo hice.

Llegó la enfermera, la atendió con cariño, siempre lo hacen, y luego se fue. Nos quedamos solas, le dije que me iba a casa, me dijo que no me fuera, que me quedara con ella. Extendió su mano, pidiendo la mía. La acerqué y me apretó con fuerza para que no la soltara. Me confesó que su único deseo era morirse.

Ángeles estaba sola en la habitación de al lado, sin nadie con quien hablar, sin nadie que la escuchara, sin nadie que le diera la mano. Ángeles es el resultado de una sociedad a la que sin duda, como apuntaba el locutor de radio, le hacen falta menos corbatas y más corazón.

Compartir el artículo

stats