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Las gamberradas nunca dejan de sorprender en las calles de Gandia

Dos detalles de la gamberrada en la República Argentina.

Hay que tener mucho valor para situarse ante un poste del alumbrado y disponerse a arrancar la tapa que cierra el acceso a la base, donde están los cables que conectan con la red eléctrica subterránea, dejarla en el suelo y, para colmo, meter una lata de cerveza en el orificio. Gamberradas así no ocurrían antes, señalan muchos sicólogos y sociólogos que estudian el comportamiento actual de los humanos, pero sí se ven hoy en día, y no cabe duda de que merecen una reflexión general sobre hasta qué punto se puede llegar.

Las gamberradas nunca dejan de sorprender en las calles de Gandia

El ejemplo descrito estaba, en la tarde de ayer, en la farola situada justo al lado de un quiosco de la ONCE que ocupa la esquina de la avenida de la República Argentina con la avenida de Beniopa. Un viandante, al ver que alguien paraba a tomar fotografías, expresaba su sentimiento con una mueca, como diciendo: ¿aquí qué está pasando?

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