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Bellreguard rescata la "fiesta astronómica y popular" que se suspendió hace 91 años

El consistorio recupera aquella iniciativa el domingo que viene

Una observación astronómica con telescopios. | FERRAN MONTENEGRO

El día 24 de agosto de 1924 la Revista de Gandia, «periódico consagrado al divino corazón de Jesús», publicada un para entonces extraño acontecimiento ocurrido en Bellreguard dos semanas antes. El 7 de agosto un acomodado e ilustrado vecino de esa localidad, Ferran Bosch Martí, había organizado una observación para comprobar que, a las 5.45 de la mañana, mirando hacia el pueblo de Miramar, el Sol se encontraba «en el centro de la parte elíptica terrestre correspondiente al solsticio de verano». Ese fenómeno, del todo natural y repetido cada año, sitúa el ecuador exacto del verano, y también se produce el 9 de mayo, ecuador de la primavera, con una diferencia de 13 minutos debido al movimiento del astro rey.

Bellreguard rescata la «fiesta astronómica y popular» que se suspendió hace 91 años

El fenómeno es absolutamente «normal», pero demuestra que Bosch era un hombre observador y amante de la astronomía. Y no solo eso, sino que esa posición del Sol contribuía a «la bondad del clima y la fertilidad sin igual de la Huerta de Gandia».

Era evidente que el señor Bosch, además de ejercer de abogado y juez de primera instancia, era un humanista y amante de la astronomía y estaba empeñado en difundir el saber y la ciencia, de manera que aprovechó que un amigo suyo, Servando Pellicer, presidía la gestora del Ayuntamiento de Bellreguard en 1931, año en que se proclamó la República Española, para añadir una actividad a las fiestas locales, que entonces se basaban mayoritariamente en acontecimientos religiosos. El acuerdo respondía, en buena parte, a esa tendencia de muchas de las nuevas autoridades republicanas decididas a impulsar actos festivos más didácticos y laicos, visto que el programa de celebraciones estaba prácticamente dominado por las ceremonias religiosas.

El acta del ayuntamiento describe que la intención era organizar unas «fiestas astronómicas cívico-populares», que iban a incluir observaciones del cielo y otras actividades sin duda novedosas en aquella época histórica, política y socialmente convulsa.

Precisamente cuando todo parecía organizado para cumplir el propósito del humanista Bosch y del alcalde Pellicer se produjo un cambio de autoridades en el ayuntamiento y Miguel Escrivà, de la Derecha Liberal Republicana, asumió la alcaldía fruto de las elecciones. Desde ese momento ya no se sabe nada más de la fiesta astronómica, cívica y popular que se estaba preparando. Se desconoce el motivo, pero según señalan quienes han escudriñado en esa pequeña y singular parte de la historia de Bellreguard, lo más probable es que no fuese por causas políticas, sino porque el nuevo alcalde ya no guardaba esa relación de amistad con Ferran Bosch, de manera que el acontecimiento, que fue perfectamente relatado en el acta del ayuntamiento, cayó en el olvido.

Justamente porque lo que queda escrito perdura, el concejal de Cultura Festiva de Bellreguard, Alexandre Ruiz, hurgó en ese singular documento y pensó que aquella iniciativa era digna de materializarse. Lo intentó el año pasado, coincidiendo con los 90 años del encuentro astronómico suspendido, pero la pandemia del covid-19 impidió celebrar las fiestas locales y se llevó, por segunda vez, la observación del cielo.

Así que será este 2022 cuando Bellreguard vea cumplido aquel deseo de Ferran Bosch y de su amigo el alcalde Servando Pellicer. El concejal Alexandre Ruiz explica que, también a modo de homenaje a aquel memorable erudito, el próximo domingo, 24 de septiembre, dentro de la programación de la fiestas locales, el polideportivo acogerá una serie de actos divulgativos sobre la astronomía, obviamente con los conocimientos adquiridos en este casi un siglo transcurrido desde el primer intento. Se incluye, mediante telescopios, la observación que los belleguardins y bellreguardines se perdieron en 1931.

Promotor del primer trinquet

Además de en su profesión, el humanista y erudito Ferran Bosch dejó su huella en otras actividades y en la historia de Bellreguard. Él fue el promotor del primer trinquet de pilota valenciana, inaugurado el año 1900 detrás mismo de la casa en la que fijó su residencia, y posteriormente derribado. La calle del Trinquet, que así se llama en la actualidad, es vivo testimonio de la existencia de esa cancha que, durante años, fue punto de reunión de aficionados a este deporte autóctono y de la vida social de Bellreguard.

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