Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El arzobispo convierte un templo municipal de Gandia en el primer santuario de la Safor

Antonio Cañizares eleva la categoría de la capilla y la iglesia del beato Andrés Hibernón

La iglesia del "beatet" de Gandia, con su estatua en la calle de Sant Francesc de Borja de Gandia. Ximo Ferri

El arzobispo de València, Antonio Cañizares, ha decidido elevar a la categoría de «santuario» la capilla y la iglesia del beato Andrés Hibernón, situada en pleno centro de Gandia. Ese gesto, que ha sido promovido por el rector del templo, Erivelton Alves de Oliveira, representa un mayor reconocimiento a la figura del popular «beatet» franciscano nacido en la localidad murciana de Alcantarilla en 1534 y fallecido en Gandia, en olor de santidad, en 1602. En 1791 fue elevado a los altares.

El reconocimiento de la Iglesia Católica se debe a la devoción de la figura del beato y al deseo de promover «el culto y la piedad» a través de su figura. De hecho, las autoridades religiosas consideran que Andrés Hibernón ya genera peregrinaciones de petición de favores y acción de gracias a este templo, que se mantiene abierto todos los días y que recibe a numerosos fieles en sus celebraciones litúrgicas.

Según señala el rector Erivelton, el decreto del arzobispo Cañizares se leerá públicamente durante la misa de proclamación oficial del nuevo «santuario diocesano» que tendrá lugar el 18 de octubre próximo, lógicamente en la propia iglesia gandiense, a cargo del obispo auxiliar, Arturo Ros.

Este hecho, cuya trascendencia se circunscribe exclusivamente a la Iglesia y a sus devotos, reúne varias curiosidades. En primer lugar, se trata del primer santuario de la Safor. Ninguno de los otros templos que acogen imágenes, reliquias u otros elementos devocionales, ni siquiera los de los patronos de cada localidad, alcanza esa categoría.

En segundo lugar, llama la atención que el templo gandiense no sea propiedad de la Iglesia, sino del Ayuntamiento de Gandia, porque integra el antiguo convento de Sant Roc, un de los edificios que fueron vendidos en la desamortización de bienes eclesiásticos y que pasó a manos del consistorio. Este hecho no ha impedido nunca que siga acogiendo las celebraciones religiosas, y hace unos años el ayuntamiento firmó un convenio de cesión de la iglesia al Arzobispado para que siga manteniendo el culto católico.

La alegría por la elevación a la categoría de santuario de este templo alcanza también a la Asociación del Beatet de Gandia. El presidente, Jesús Montolío, señaló ayer que esta entidad, dedicada a la promoción y la devoción de la figura del humilde franciscano, seguirá colaborando con el rector del templo y, obviamente, participará en la ceremonia que se celebrará el 18 de octubre.

Pronosticó su propia muerte

Andrés Hibernón, eso lo sabe toda Gandia, suscita más devoción que el patrón de la ciudad, el archiconocido Francesc de Borja, y la procesión del «beatet» suele registrar la mayor afluencia si se exceptúan las de la Semana Santa gandiense.

El franciscano vivió en Gandia, donde destacó por su humildad y sencillez. Dice la tradición que pronosticó, con cuatro años de antelación el día de su fallecimiento. Su cuerpo permaneció en el mismo templo gandiense hasta los primeros días de la guerra civil española, cuando fue quemado en la plaza situada frente a la iglesia. Algunos pequeños huesos que quedaron se veneran en el mismo lugar como auténticas reliquias.

Compartir el artículo

stats