En política conviene tener las cosas claras desde el principio porque si el ánimo anda distraído pueden surgir conflictos y contradicciones, aderezados de paradojas absurdas e incomprensibles. La izquierda que ha gobernado la ciudad durante dos legislaturas se va a presentar a las elecciones municipales del año que viene con los deberes hechos y las ideas cristalinas. La militancia del PSPV-PSOE de Gandia tiene clarísimo que el mejor candidato posible para seguir llevando nuestra ciudad por el sendero del respeto y la buena gestión es el actual alcalde, José Manuel Prieto, quien ha demostrado sobradamente su capacidad para liderar un proyecto ambicioso, moderno e integrador, que permitirá a la sociedad gandiense disfrutar de una ciudad sostenible, cómoda e innovadora. La labor realizada primero por Diana Morant, anterior alcaldesa y actual Ministra de Ciencia e Innovación (con cuya ayuda vamos a contar, seguro), y después por José Manuel Prieto, ha conseguido enderezar el catastrófico desaguisado económico que dejó el PP en su única legislatura al mando del consistorio, sacando a Gandia del bache y de la intervención a que nos abocó el errático y desbocado gobierno de la derecha, encabezado por Arturo Torró, con Víctor Soler como delfín y número dos del mencionado. Y eso contando con el hándicap de la maldita pandemia por causa del Covid y la execrable guerra en Ucrania y sus repercusiones económicas, lo que demuestra, incontestablemente, la rectitud y la perseverancia del actual gobierno municipal de izquierdas. ¿Se imaginan que en esta tesitura hubiera estado dirigiendo los destinos de los gandienses, valencianos y españoles un gobierno de derechas? Reflexionen y comparen con otras crisis donde así sucedió.

Por otra parte, la derecha de nuestra ciudad se halla en estos momentos buscando el Nirvana, término budista que significa «apagar» y que según esta religión o corriente filosófica, trata de llegar al renacimiento personal «apagando» tres fuegos, a saber, la pasión, la aversión (odio) y la ignorancia (engaño). No sé yo cómo andarán de pasión en el PP de Gandia, pero para extinguir las llamas del odio y del engaño que consumen a sus dirigentes van a necesitar más agua que la que contiene el lago Baikal (una de las mayores reservas de agua dulce del mundo). 

Con Ciudadanos prácticamente desaparecido y Vox enfrascado en Gandia en luchas internas (a veces a tortazo limpio), que han convertido al partido de la archiextrema derecha en un polvorín que amenaza con destruirlo hasta los cimientos (no seré yo quién lo lamente), el PP local ve la posibilidad de aglutinar todo el voto de la archi, de la súper, la extrema y la moderada derecha bajo sus faldas, y se ha puesto en marcha a toda máquina para tratar de devorar con frenesí todo aquello que se le ponga delante camino del Ayuntamiento de Gandia, como hace la marabunta que en ocasiones forman determinadas especies de hormigas soldado en Sudamérica y África, que arrasan con todo lo que pillan a bocado limpio, ya sean vegetales o animales. Para ello el PP de Gandia utiliza como mandíbulas su odio a todo lo que huela a izquierda y cualquier tipo de engaño -ahora llamado fake news- que puedan esparcir por los medios de comunicación y las redes sociales. Alguna hoja, rama o papel que haya por el suelo (antes de que pasen los servicios de limpieza), motos mal aparcadas a punto de ser multas y retiradas por la policía local, cualquier papelera rota... En fin, toda aquella nimiedad que sirva para desprestigiar y desacreditar al actual gobierno, visto que por otras gestiones no tienen base para argumentar nada en contra. Por quejarse, se han lamentado hasta de que se haya proporcionado un cheque de 30 euros para gastos de material escolar a cada estudiante de primaria y secundaria empadronado en Gandia. Lo malo es que las hormigas que forman la marabunta, la real, siguen a un «reina» que les indica la senda que han de tomar, pero en el partido de la derecha gandiense este hecho aún no ha tenido lugar y a nueve meses vista para el alumbramiento de un nuevo gobierno municipal (las elecciones son en mayo del 2023), su presunto candidato, Víctor Soler, sigue sin ser nombrado como tal por las altas esferas de su partido. La herencia que recibió como delfín y número dos de Arturo Torró parece ser que no le da muy buena prensa, y se habla de que puede ser sustituido por un antiguo conseller y delegado del gobierno de cuando los mandatos de Rajoy y Camps. No sé cómo acabará el asunto ni me importa, pero a estas alturas el que la marabunta del PP no tenga un líder claro hace que sus integrantes vayan, según dice un refrán valenciano, «com cagalló per sèquia», si me permiten y disculpan la expresión vernácula. Y esto no es bueno ni para la política, ni mucho menos para la sociedad, porque se acaba dando palos de ciego esparciendo calumnias y maledicencias, con el riesgo de deteriorar tanto las relaciones institucionales como las personales, así como el grave perjuicio que conlleva para la convivencia social. Yo solo pido que cada ciudadano, antes de depositar el voto en la urna, haga un ejercicio sincero de reflexión y de análisis de todo lo acontecido durante estos cuatro años y que luego actúen en consecuencia. «Por sus obras los conoceréis», dijo Jesús, según el Evangelio de San Mateo, durante el Sermón de la Montaña, para distinguir a los verdaderos de los falsos profetas. Discernamos, pues, con juicio y conocimiento.