Las dunas litorales, un espacio natural especialmente sensible y amenazado y que justamente por eso está protegido por la ley, se pueden aprovechar desde el punto de vista turístico y para el disfrute ciudadano sin amenazar su existencia.

Esa idea la ha plasmado Oliva con un proyecto consistente en construir una pasarela flotante con elementos naturales, mayoritariamente madera, que no solo ha recibido el aplauso del departamento de Turismo de la Generalitat por su concepto de sostenibilidad, sino que ahora hasta la Unión Europea se ha interesado por la experiencia para ver si sirve de ejemplo y se extiende a otros lugares.

La ejecución de la obra está pendiente del último paso para ser seleccionada en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino que impulsan tanto la Generalitat como el Gobierno de España, pero, al incluir financiación de los fondos Next Generation, la noticia de la pasarela de madera llegó a Europa, y allá que fue reclamada la vicealcaldesa de Oliva, Ana Morell, para explicarlo con detalle en una reunión convocada por el Comité de Regiones a petición de Domènec Ruiz Devesa.

En ese encuentro, celebrado este miércoles en la sede del Parlamento Europeo, en Bruselas, Morell expuso la idea en el foro «El sector turístico dinamizador de una recuperación sostenible», que abordó los retos para conseguir un turismo de calidad que contribuya a la recuperación económica tras el desastre de la pandemia y las consecuencias, todavía vivas, de la guerra en Ucrania.

Morell explicó que esta es una actuación valorada en más de 2 millones de euros que contempla la creación de un paseo flotanteque conectaría sus playas. 

Oliva figura entre los municipios valencianos con una mayor longitud de litoral protegido por la presencia de esas dunas en las que, además de preservar y consolidar la costa frente a los temporales, generan una rica biodiversidad que se tiene que salvaguardar.

En la reunión mantenida en Bruselas con Ruiz Devesa, miembro del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo, Morell detalló la idoneidad de un proyecto que considera «ambicioso» y que servirá para dinamizar el turismo, pero también, y ese es el concepto que lo hace muy singular, «para prevenir riesgos frente a temporales provocados por el cambio climático». Se trata, en boca de Morell, de «favorecer la movilidad turística preservando los valores medioambientales del cordón dunar».

Ana Morell y Domènec Ruiz, en Bruselas mirando el proyecto de la pasarela de las dunas de Oliva. Levante-EMV

Según figura en el informe técnico, Oliva dispone de 9 kilómetros de playas, la mayor parte de las cuales conservan el carácter natural. Este proyecto se ha ideado y materializado como una oportunidad para conectarlas creando un paraje singular y diferenciador para el turismo.

Morell explicó en Bruselas que la elaboración de este proyecto de sostenibilidad turística ha contado con el tejido empresarial y sociedad civil y ha implicado a varios departamentos municipales, y añadió que otras administraciones, entre ellas la Generalitat, lo han visto como un ejemplo.

Después de las explicaciones en el Parlamento Europeo Domènec Ruiz Devesa expresó su satisfacción. «Con este paseo se puede garantizar la accesibilidad a las playas de Oliva, creando una travesía sostenible que conecte los paisajes y favorezca la movilidad, al tiempo que preserve los valores ecológicos y funciones ambientales del cordón dunar». En su opinión, la pasarela de madera encaja perfectamente en el marco que el dinero de los fondos Next Generation pretenden impulsar. Morell señala que Ruiz Devesa dijo que «desde el Parlamento Europeo apoyaremos para que este proyecto pueda materializarse con la cofinanciación entre administraciones».

Seguramente a lo largo de este mes de diciembre el Ministerio de Turismo dará a conocer la relación de proyectos financiados con los Next Generation, y Oliva confía que este sea uno de ellos.