El Raval tiene un color especial. Este distrito gandiense reúne las condiciones para convertirse en centro neurálgico deportivo de la ciudad y este martes, festivo del Día de la Constitución, lo volvió a demostrar otra vez.

Ni el día gris, ni la lluvia a primera hora de la mañana e intermitente después, ni la jornada desapacible meteorológicamente, fueron un problema para que la XXIX Cursa del Raval se convirtiera, un año más, en una gran fiesta del deporte popular.

Primero corrieron los más pequeños, que no lo hacían desde la edición de 2019 por culpa de la pandemia. Hubo algún que otro resbalón, pero mucha emoción. Después fue el turno de los mayores. Al final, 400 menores y 800 adultos dieron lustre a una matinal gris pero colorida en todos los aspectos.

Víctor Alonso, vallisoletano de nacimiento y olivense de adopción, fue el más rápido de los mayores con un crono de 32 minutos y 19 segundos en los 10 kilómetros de la prueba.

Isabel Ferrer, la gran dominadora del Circuit Safor Valldigna, fue la mejor fémina con un tiempo de 36 minutos y 31 segundos. eso sí, en esta ocasión corría con licencia del ClubLlebeig de Xàbia.

De las carreras de los niños y las niñas, destacar el protagonismo positivo de los padres, madres, abuelos y abuelas. También tuvieron su protagonismo los usuarios de la Fundació Espurna. 

En definitiva, una jornada espectacular y sin incidencias, en la que el atletismo fue el deporte Rey.