Oliva se queda sin carmelitas en el Colegio del Rebollet

Las últimas religiosas se retiran del centro educativo, que la orden había administrado desde su llegada a la ciudad en 1902 hasta 2003, cuando se traspasó a una cooperativa formada por el profesorado

Las últimas hermanas Carmelitas de Oliva.

Las últimas hermanas Carmelitas de Oliva. / Levante-EMV

Miquel Font

El Colegio del Rebollet, en Oliva, se ha quedado sin las hermanas carmelitas, con el que han estado vinculadas desde hace más de 120 años. Sin apenas relevo generacional, la comunidad de religiosas puso recientemente punto y final a una larga etapa, aunque la continuidad del centro, en forma de cooperativa a cargo del profesorado desde hace ya una década, está más que asegurada. 

En 1902 compraron el edificio el sacerdote olivense Juan Bautista Escrivà y su hermana Rosa Escrivà. Su intención es que fuera atendido por las Carmelitas de la Caridad, como centro de educación infantil y también de atención al culto de la iglesia. Ese mismo año llegaron las seis primeras carmelitas para ocuparse del colegio. Y fue el 8 de septiembre de 1902 cuando empezaron las actividades escolares. El colegio celebró en 2022 su 120 aniversario.

La Corporación municipal, a través de una declaración institucional en el pleno del pasado mes de enero, les reconoció su labor educativa y social, una votación que salió adelante por unanimidad de los grupos políticos. 

El colegio en los años 60.

El colegio en los años 60. / Levante-EMV

En sus inicios las carmelitas también se encargaban de la limpieza del templo, de la ropa de la sacristía y de los altares, según rememora para este periódico María del Carmen Martínez, religiosa que llegó a Oliva en 1986 como profesora de Primaria. Otras funciones era la atención en el camarín y a la imagen de la Virgen del Rebollet, advocación mariana que acabó por dar nombre al propio colegio y que finalmente adquirieron el 3 de mayo de 1926.

Al principio se impartían enseñanzas de cultura general, sólo para niñas, además de bordado, pintura, repujado y para las que deseaban continuar aprendiendo se daba comercio y contabilidad, donde aprendían a taquigrafía, mecanografía y otros aspectos por las cuales podían trabajar en una oficina.

En los años 60 el colegio ofreció estudios de Bachiller y a continuación se podía estudiar Magisterio. Esto fue una gran oportunidad para las mujeres de Oliva que pudieron conseguir una profesión y ser agentes de la revolución social que empezaba. En el curso escolar 1985-86 el centro se convirtió en colegio concertado. En 1990 el colegio dejó de ser empleado por las carmelitas como vivienda y se hicieron reformas para poder implantar la ESO.

Una imagen de los años 70,

Una imagen de los años 70, / Levante-EMV

En 1979 una parte de la comunidad centró su atención en el barrio del Pinet. El planteamiento fue motivado por el Concilio Vaticano II, que supuso un acercamiento a los barrios marginales de los pueblos, como compromiso de las congregaciones religiosas de ayudar a las personas más empobrecidas. Cuatro hermanas vivieron en el barrio. Una era la maestra Ana María Doménech, junto a la comadrona Ana María Coll, y otras ayudaban a Cáritas de Sant Roc. Isabel Martínez se incorporó aunque trabajaba en el IES Gregori Maians como maestra de Religión. 

Ana María regentó una escuela de refuerzo con niños de etnia gitana, Escuelas Pont, que en 1987 cerró. Las hermanas han ayudado a la integración de la comunidad gitana, especialmente de los menores, con clases de refuerzo. 

Vista del colegio en los años 50.

Vista del colegio en los años 50. / Levante-EMV

Ahora continúan haciéndolo a través de la Asociación El Bastidor, uno de los legados de esta comunidad en Oliva, en la calle del Rebollet número 3. El local fue cedido por Rosa Escrivà a la parroquia de Sant Roc en memoria de su hermano Juan Bautista Escrivà. Allí también vivieron los curas Vicente Sala y Salvador Colomar. Un grupo de niños del barrio continúa las clases de apoyo con voluntarias en este centro vinculado a Cáritas de Sant Roc.