Benifairó estrena nuevo cementerio tras veinte años de gestiones y cinco de obras
Hace unas semanas se enterraba a la primera persona en la instalación, que estaba abierta desde el pasado otoño El viejo camposanto seguirá abierto, ya que algunas familias tienen nichos reservados o reutilizan algunos ya ocupados

Benifairó estrena nuevo cementerio tras veinte años de gestiones y cinco de obras / Toni Álvarez Casanova. Gandia
Toni Álvarez Casanova. Gandia
Benifairó de la Valldigna dispondrá de dos cementerios operativos durante los próximos años. Pese al estreno del nuevo recinto hace unas semanas con un enterramiento, el ayuntamiento no tiene ninguna intención de desmantelar el actual, que es donde se encuentran la mayoría de vecinos y vecinas que han fallecido en el último siglo.
La vieja instalación, de hecho, no seguirá abierta solamente como un espacio en el que el vecindario pueda acudir a visitar a sus seres queridos fallecidos, sino que podrán seguir enterrándose personas.
El motivo es que hay muchas familias que prefieren dar sepultura a sus fallecidos en nichos en los que ya hay otra persona de la misma familia. Además, según ha podido saber este periódico, hay algunas que ya cuentan con casetas reservadas junto a las de otros familiares fallecidos.
Eso sí, el alcalde, Marc Vercher, ha dejado claro que todos los casos que no cumplan estos requisitos serán enterrados en el nuevo cementerio.
Por tanto, Benifairó tendrá dos camposantos operativos, aunque, de momento, el nuevo apenas alberga a una persona y no está abierto al público de forma ordinaria como el viejo, sino que la familia puede solicitar su acceso cuando quiera realizar una visita.
En cambio, el actual mantiene su horario de apertura habitual, aunque también supondrá que el ayuntamiento tendrá que redoblar el trabajo de mantenimiento, ya que tendrá que realizar estos trabajos en los dos espacios. Durante los próximos años se irá adecuando el nuevo camposanto con nuevos nichos y un entorno ajardinado y hormigonado.
Benifairó de la Valldigna acaba de estrenar, por fin, su nuevo cementerio municipal. La instalación, cuyas obras se iniciaron a principios del 2019, alberga en estos momentos a una sola persona que falleció hace unas semanas. Aunque el camposanto estaba operativo desde el pasado otoño, lo cierto es que el primer enterramiento ha tardado un poco en llegar.
Los trabajos para la construcción de este espacio arrancaron hace cinco años y han supuesto una inversión total de 300.000 euros, con una aportación de 150.000 euros por parte de la Diputación de Valencia y otra municipal de la misma cantidad, en unos terrenos ubicados en la parte trasera de la zona recreativa de la ermita, a unos 500 metros del casco urbano, como marca la ley.
El consistorio tomó la decisión de construir un nuevo cementerio al constatar que el actual no tenía más posibilidad de ampliación. De hecho, a día de hoy no quedan nichos libres para nuevos enterramientos, aunque sí que hay algunos que están reservados, según ha detallado el alcalde, Marc Vercher.
En el nuevo cementerio se ha construido un primer bloque con una veintena de nichos, suficiente para bastantes meses en un municipio como Benifairó, en el que además de que no se producen tantas muertes al año, sigue teniendo la posibilidad de enterrar a personas en el viejo.
La previsión es que la instalación recién inaugurada se vaya completando por fases, no solo en lo que respecta a la construcción de casetas, sino también en cuestiones del entorno de los módulos como la jardinería y adecuación de otros servicios. De hecho, en estos momentos, como explica el alcalde, los operarios municipales están llevando a cabo trabajos en la zona para instalar distintos servicios.
Con la apertura del nuevo camposanto se pone fin a un periplo de más de dos décadas de gestiones, como explicaba el alcalde, Marc Vercher.
La instalación se ha levantado en unos terrenos que fueron cedidos por varios vecinos de la localidad hace dos legislaturas, que a cambio recibieron un aprovechamiento urbanístico en otra zona del término municipal, en un gesto que desde el consistorio tildaron de «generoso» por parte de estos propietarios, ya que permitió que el municipio ahora tenga un nuevo cementerio.
Un poste paró las obras
Las obras arrancaron durante las primeras semanas del 2019 y, tras unos meses de trabajos, en los que se allanó el terreno y se construyó el edificio de almacén, se paralizaron. La culpa de ello la tuvo un poste de la luz y la tardanza por parte de la empresa suministradora de electricidad, propietaria del mismo, en retirarlo. Durante meses, el entonces alcalde, Josep Antoni Alberola, llevó a cabo gestiones con la firma para que retirara esa instalación que impedía seguir con las obras.
Finalmente, se retomaron las obras hasta que después del pasado verano se abría de forma oficial a la llegada de féretros.
Con esto, Benifairó de la Valldigna respira, puesto que se asegura espacio para enterrar a sus fallecidos, cuando hace unos años llegaron a temer que se quedaban sin nichos.
El principal escollo del nuevo cementerio es su ubicación, ya que se encuentra en una zona bastante alejada del casco urbano y con un acceso complicado para ir a pie, por lo que aquellos vecinos y vecinas que tienen posibilidad de enterrar a sus familiares en el viejo, lo hacen.
El municipio tendrá dos camposantos operativos
T.Á.C. Gandia
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