Un buen grafiti mejor que un garabato para el Prado de Gandia

Un artista urbano de Gandia elabora un mural en la valla que protege las obras del Mercat del Prado para evitar que sea manchada

El deseo de Edgar Mascarell es que una vez finalicen los trabajos se pueda exponer el diseño en algún punto

Un grafiti como antídoto a los garabatos en el Mercat del Prado de Gandia

Toni Álvarez Casanova

La obra que se está llevando a cabo en el Mercat del Prado de Gandia ha obligado a instalar una valla metálica a su alrededor por cuestiones de seguridad. Ese elemento supone un caramelo para aquellos que se divierten realizando grafitis de manera furtiva. Eso lo sabe bien, de hecho, Edgar Mascarell, artista callejero de la ciudad, que, como ha reconocido a Levante-EMV, al poco de que se colocara el parapeto recibió ofertas para acudir de noche a realizar pintadas «ilegales», como él mismo ha señalado.

Sin embargo, este grafitero le dio la vuelta al asunto y lo que hizo fue dirigirse al ayuntamiento para ofrecerle al alcalde, José Manuel Prieto, que le permitiera realizar una obra artística que diera otro aire a unas tablas metálicas grises, frías, que tapan la vista a los vecinos de la plaza. La respuesta por parte del alcalde y la concejala de Comercio, Elena Moncho, fue positiva, cuenta mientras sigue con su trabajo, así que se puso manos a la obra, que ahora ya se puede apreciar. «Les presenté un presupuesto y lo aceptaron», contaba.

En una de las partes, muy avanzada, ha escrito en letras que ocupan toda la valla «Plaza del Prado». Dentro de la palabra «Prado» ha pintado algunos de los elementos más emblemáticos de la ciudad como son la pasarela que cruza el río Serpis, la Colegiata, el ayuntamiento y los tinglados del puerto».

El mural con la palabra "Prado" en uno de los laterales de la valla

El mural con la palabra "Prado" en uno de los laterales de la valla / T. Á. C.

En otro de los laterales «me han dado más libertad» y tiene pensado plasmar retratos de diferentes personajes, entre los que se encontrarán, cuenta, la artista Lola Flores «porque enfrente hay un local que se llama La Lola», indica. También su padre, un conocido peluquero de Gandia, aparecerá en el grafiti que tiene pensado plasmar en esa parte de la valla.

El objetivo principal del trabajo es que el muro no acabe lleno de garabatos. De hecho, en una de las esquinas alguien se le había adelantado ya y aparecen pintadas con unos nombres y otro grafiti que él va a borrar ahora. «Yo ya he hablado con quien tenía que hablar para que me respeten este muro», señala.

Edgar Mascarell tiene 42 años y lleva desde los 12 pintando. Ha participado en proyectos como el Serpis Urban Art, promovido por el ayuntamiento.

Espera acabar el trabajo del Prado en una semana y su deseo es que, una vez finalice la obra, la valla pudiera quedar expuesta en alguna parte de la ciudad para que el trabajo no se pierda.