La Safor es la comarca con segundo mayor riesgo de pobreza de la provincia de Valencia

Una persona duerme en un portal de una calle de Gandia

Una persona duerme en un portal de una calle de Gandia / Levante-EMV

Las situaciones de carencia se han agrandado en la Safor en el último año y la comarca se ha convertido en el territorio de la provincia de València con la segunda tasa más alta en riesgo de pobreza. El dato es preocupante y lo revela el último estudio hecho público por el Institut Valencià d’Estadística (IVE) sobre condiciones de vida en el ejercicio 2023. Esta estadística se elabora a partir de los ingresos y la distribución de los mismos en los hogares de la Comunitat Valenciana, indicadores basados en la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. La Safor se sitúa, además, a escasas dos décimas de la Costera, que es la que presenta una mayor tasa entre las comarcas de Valencia y una de las mayores de toda la Comunitat Valenciana.

Concretamente, el 19,3% de la población saforense sufre penurias económicas y sociales, una cifra solo superada por los 19,5% de la comarca capitalizada por Xàtiva. 

La tasa del 2023, supera en 1,3 puntos el 18,1% que se registraba el año anterior, en 2022, aunque, eso sí, es bastante más baja de la de 2021, cuando aún en la sociedad aún se notaban los efectos de la pandemia de la covid.

Además, la Safor también supera, aunque por poco, la tasa del 18,9% que registra el conjunto de la Comunitat Valenciana, pero por bastante más el 16,6% de la provincia de Valencia y está muy lejos de la Vall d’Albaida, que es la que menor tasa presenta, con algo más del 13%.

Las condiciones de vida empeoraron durante el año pasado en el global de la comarca, a tenor de lo que reflejan los datos. No en vano, el riesgo de pobreza y/o exlusión social según la tasa AROPE se situó en el 25,9%, lo que supone un incremento de 1,8 puntos respecto al año anterior.

Se trata de una magnitud europea que evalúa el grado de cumplimiento de objetivos de inclusión social de la Estrategia EU2020. Una persona está en situación AROPE si cumple al menos uno de los tres criterios siguientes: está en riesgo de pobreza, está en privación material y social severa (PMSS), o tiene entre 0 y 64 años y vive en un hogar con baja intensidad de empleo (BITH), según se explica en el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Y aún hay más datos que demuestran ese empeoramiento de la percepción de las condiciones de vida: la tasa de privación social y material severa, en el caso de la comarca de la Safor ha crecido hasta el 8%, lo que significa 1,3 puntos más de la evaluación realizada un año antes, e incluso bastante peor que la del 2021, cuando fue del 6,9% en un ejercicio en el que, debido a la pandemia de la covid todas las magnitudes están bastante infladas.

La tasa de privación material ha crecido, por su parte, hasta el 19,6%, lo que significa un incremento de 0,6 décimas más que un año antes y siendo la mayor desde hace ocho años, mientras que la tasa de privación material severa alcanza el 9,2% al incrementarse en 1,9% respecto al dato anterior y en más de tres respecto a 2021.

Este es el porcentaje de población que vive en hogares que sufre al menos cuatro de las siguientes situaciones: no puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año, no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días, no puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada, no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos, ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad...) o en compras a plazos en los últimos 12 meses, no puede permitirse disponer de un automóvil, no puede permitirse disponer de teléfono, no puede permitirse disponer de un televisor, no puede permitirse disponer de una lavadora.

Crece la renta por hogar

Por último, el estudio también ha dado a conocer la renta media por unidad de consumo de los hogares. Paradójicamente, en este caso también se incrementa hasta los 17.471 euros de media por unidad de consumo, es decir, por cada persona que forma parte del hogar. Por tanto, al mismo tiempo que crecen las magnitudes que señalan el riesgo de pobreza, las familias de la Safor cuenta, a su vez, con más ingresos, lo que genera una brecha cada vez mayor.