La depuradora que acabará con los vertidos de Oliva aún no tiene fecha
El ayuntamiento avanza en el trámite de un proyecto de 45 millones de euros que permitirá reutilizar 4,5 hectómetros cúbicos al año
La clave es cerrar el plan para destinar los recursos a la agricultura

Un hombre camina por el cauce del barranco del Tou, donde está prohibido bañarse. / Germán Caballero
La solución al problema de contaminación de los cauces fluviales que desembocan en las playas de Oliva y que, como informó el lunes este periódico, ha obligado a prohibir el baño en tres puntos (Molinell, Tou y Vedat), no es otro que la construcción de la proyectada depuradora de aguas residuales, unida a su extensa red de colectores, que el Ministerio para la Transición Ecológica está tramitando en este municipio. Ahora bien, no se trata de una actuación que vaya a verse en poco tiempo. Siendo optimistas menos habrá que esperar tres o cuatro años.
Así lo ha podido constatar este periódico a partir de las explicaciones del concejal de Urbanismo, Joan Mata, quien reconoce que, después de un tiempo de cierta parálisis en los trámites, se está avanzando en un proceso administrativo que, por su singularidad, también resulta muy complejo.
El punto que obliga a realizar muchos trámites es la exigencia de la Unión Europea para contribuir económicamente a este proyecto y que se resume en la obligación de que el caudal resultante de la depuradora no se vierta al mar, sino que se aproveche para el riego agrícola.
Joan Mata señala que es necesario acordar el uso del agua con las comunidades de regantes, algo reticentes por dudar sobre la calidad del caudal depurado, y después adaptar los motores de extracción de agua para que actúen como puntos de distribución de los recursos que llegarán de la futura depuradora, que, por sus características, ofrecerá mucha agua en un régimen permanente.
Una vez se disponga de los informes para la reutilización y garantizada la financiación, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), que promueve esta depuradora, tendrá que licitar la redacción del proyecto, del que destaca, por su envergadura, la amplísima red de captadores y colectores de aguas residuales, tanto en la ciudad como en la playa y en las muchas urbanizaciones dispersas existentes en el término. Son justamente estas últimas viviendas, y el déficit o ausencia de tratamiento para las aguas residuales, lo que contamina los cauces fluviales cuando, como ahora, se producen episodios de sequía y, por lo tanto, un escaso aporte de caudal limpio.
Según los últimos datos aportados por la CHJ, la futura depuradora de Oliva y sus instalaciones auxiliares, que se reclama desde hace décadas, costará alrededor de 45 millones de euros y será capaz de tratar 15.000 metros cúbicos diarios, por encima de la media actual, y generar cada año 4,5 hectómetros cúbicos aptos para el riego agrícola. Una de las ventajas es que la mayor parte de esos recursos hídricos se producirán en verano, cuando se llenan las urbanizaciones de costa y crece la población por el turismo, y también cuando más aporte requieren los campos.
En Oliva hay prisa para avanzar en el proyecto, y más ahora que se ha producido esa prohibición del baño en las desembocaduras de tres cauces, pero todos saben que, aun acelerando al máximo, el diseño constructivo no se iniciará antes de mediados del año que viene y que, siendo generosos, tendrán que pasar otros dos o tres años para la ejecución de las obras.
Mientras tanto, la coincidencia de episodios de sequía con la masiva afluencia a las residencias veraniegas y la presencia de bañistas en las playas generará situaciones como la actual y obligará a prohibir el baño en determinados puntos.
El concejal Mata: «Este es el elemento nuclear del medio ambiente y el urbanismo en Oliva»
La futura depuradora de aguas residuales de Oliva es mucho más que una simple instalación necesaria para la ciudad y la solución al problema de la contaminación de muchos cauces y acuíferos. Es, como señala el concejal Joan Mata, «el elemento nuclear del medio ambiente y el urbanismo en Oliva».
Con esas palabras Mata se refiere a que, por una parte, pondrá fin a vertidos de aguas residuales a cauces y al subsuelo, que degradan el medio natural y algunos espacios protegidos, entre ellos el valioso marjal de Pego-Oliva, y, por otra, permitirá normalizar la situación de muchas viviendas que contaminan.
Los documentos que ya se han redactado señalan que la depuradora se situaría en la zona costera, entre el casco urbano y el cauce de la rambla de la Gallinera, y que los colectores que recogerían el caudal de aguas residuales se extiende por todo el entorno de la ciudad y la playa y llega a las zonas donde se encuentran muchas viviendas.
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