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Los reyes de la noche gandiense

Nadie ha invertido más en el ocio nocturno de la playa de Gandia como la familia Berenguer. Las discotecas Bacarrá y Falkata son sus emblemas pero lo que hoy es La Gran Manzana tiene su origen en un hotel, el Safari, abierto en 1966 por Elodia y Rosario Santiago. El hijo de Elodia, Luis Berenguer, diversificó el sector. La saga sigue con la nieta, Aida, y sus dos hijas.

Aida Berenguer en la terraza del complejo  TU&ME, uno de los establecimientos  de la familia en la playa de Gandia.

Aida Berenguer en la terraza del complejo TU&ME, uno de los establecimientos de la familia en la playa de Gandia. / Josep Camacho

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Josep Camacho

Gandia

Hablar del ocio nocturno en la playa de Gandia es hacerlo de La Gran Manzana, el grupo de la familia Berenguer. Suyos son los principales establecimientos, pubs y discotecas que en verano animan la noche gandiense y trabajan a pleno rendimiento. Por una parte, la veterana sala Bacarrá, y los locales que rodean esa parcela, como Eclipse, El Seis o La Dolce Vita.

Se suma la discoteca Falkata, junto a la antigua carretera, hoy bulevar, de Natzaret a Oliva. Y la lista se amplía con Playa Varadero Beach Club, el chiringuito situado junto a la avenida de la Pau, en el Grau de Gandia.

Esto respecto del ocio nocturno, porque en cuanto a alojamientos turísticos también gestionan el complejo TU&ME Resort, el antiguo Don Chimo, en la carretera de la Séquia del Rei, hoy reconvertido en un resort donde además se celebran eventos y, justo detrás, la casa Ca Marieta, más orientada al turismo de naturaleza. El grupo emplea a 250 personas en temporada alta.

Vista antigua de la playa de Gandia con el hotel Safari al fondo.

Vista antigua de la playa de Gandia con el hotel Safari al fondo. / Levante-EMV

Pero la joya de la corona y el origen de todo el emporio de esta saga familiar, que ya va por la cuarta generación, es el hotel Safari, situado en medio de esa Gran Manzana, nombre comercial con el que después se conoció a este grupo de empresas, ubicado en una parcela delimitada por las calles Legazpi y Barraques, en tercera línea.

El hotel Safari en los años 70. A la derecha, Elodia Santiago Ferrer.

El hotel Safari en los años 70. A la derecha, Elodia Santiago Ferrer. / Levante-EMV

El Safari lo abrieron en 1966 en medio de campos de naranjos dos mujeres emprendedoras, las hermanas Elodia y Rosario Santiago Ferrer, nacidas en Gandia. Elodia empezó alquilando habitaciones en su casa de València, y de ahí surgió la idea de montar un hotel. Rosario siguió vinculada al sector y ayudó a crear el concurso de Fideuà de Gandia o a impulsar, junto a otros empresarios, la iniciativa para que la playa acogiera un campus universitario. Además, fue concejala entre 1983 y 1991 por la Organización Independiente Valenciana (OIV). Falleció en 2010 a los 89 años.

El hotel, en una imagen promocional.

El hotel, en una imagen promocional. / Levante-EMV

El interés por el ocio nocturno viene de lejos, porque el hotel Safari, hasta mediados de los años noventa, ya contaba con una sala de baile, que fue cambiando de nombre (La Boite, Delos...) y que después se reconvirtió en un salón para eventos. Actualmente el hotel, de tres estrellas y con 162 habitaciones, abre de marzo a octubre y emplea a 50 personas. En 1986 se amplió en dos alturas para sumar 48 habitaciones más.

Discoteca  Psychodelic, años 70.

Discoteca Psychodelic, años 70. / Levante-EMV

El único hijo de Elodia, Luis Berenguer, siguió gestionando el hotel, pero diversificó con el ocio nocturno: llegaron las discotecas Bacarrá (1977) y Falkata (1986), en Gandia, y la Hexágono, en la entrada norte de Oliva. Esta última también tenía restaurante y pasaron los artistas más punteros.

Discoteca Hexágono, en Oliva, años 70.

Discoteca Hexágono, en Oliva, años 70. / Levante-EMV

La tercera generación la formaron sus hijos, Aida y Luis, aunque este último falleció hace un par de meses.

Luis Berenguer con su hija Aida y sus nietas Ana y María en el año 2009 en la Primera Comunión.

Luis Berenguer con su hija Aida y sus nietas Ana y María en el año 2009 en la Primera Comunión. / Levante-EMV

Aida Berenguer selecciona, entre las miles de anécdotas que da la noche gandiense, una: «Tras un viaje a Estados Unidos mi padre se trajo la luz láser, que pusimos en las discotecas, y fue toda una revolución».

Salas que han ido reinventándose según los gustos musicales imperantes de los jóvenes, y que hoy bailan al ritmo del reguetón. La saga familiar sigue con las hijas de Aida, María Faus, de 24 años, y Ana, de 23 años. Tienen interés y siguen formándose en los diferentes departamentos.

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