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Todos los ataques al colectivo LGTBI en Gandia

La exposición del paseo de les Germanies es el último ejemplo de la furia que algunos muestran contra los símbolos que representan al colectivo

Mensaje homófobo en uno de los carteles de la exposición de Gandia

Mensaje homófobo en uno de los carteles de la exposición de Gandia / Natxo Francés

Gandia

"Love is love" en Gandia...siempre y cuando no sea entre personas del mismo sexo. Eso es lo que deben pensar aquellos pocos a quienes les molesta ver en la ciudad símbolos que visibilizan al colectivo LGTBI. La frase con la que arranca esta información es la que se puede leer en el primer mural que se pintó en una de las paredes de la capital de la Safor en defensa de los derechos de las personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales y todo el resto de formas de amor que existen.

La pintura sigue allí, pero completamente desvirtuada de lo que fue en su inicio. Se ha convertido en una especie de muro contra el que descargan su ira aquellas personas a las que les molesta que se pueda amar en diversidad, a tenor los recurrentes ataques que sufre. El ayuntamiento, que fue el precursor de esa obra en su momento dentro del Urban Serpis Art, ya no la ha vuelto a repintar pero tampco la ha tapado, tal vez como una muestra de resistencia de un colectivo que, pese a los ataques, sigue luchando por sus derechos.

El mural muestra a dos chicas dándose un beso en la boca. Un gesto, al parecer, ofensivo y obsceno para algunos, que, para no verlo, en la primavera del 2018, decidieron taparlo con esprai y dibujar, en su lugar, los símbolos que identifican a los géneros masculino y fémenino (♂️ ♀️). Fue el primero y el ayuntamiento decidió devolverlo a su estado original. El artista, Flug, lo hizo para, pocos día después, volver a lucir en todo su esplendor. En aquel momento desde la administración local aseguraron que, además, se había aplicado una pintura antivandalismo.

Estado original del cartel "Love is Love" de Gandia, en 2018

Estado original del cartel "Love is Love" de Gandia, en 2018 / Àlex Oltra

Sirvió de poco. La obra volvió a ser vandalizada tres veces más a lo largo de ese mismo año, casi siempre con el mismo objetivo: tapar el beso entre las dos mujeres. También han aparecido otros símbolos que son totalmente contrarios a la lucha por los derechos LGTBI. Finalmente, el ayuntamiento decidió pintar uno similar en un espacio cerrado para evitar nuevos ataques, en l'Alqueria Laborde y no volver a reponer más el que se encuentra en el muro de la antigua guardería Wilson.

El último ataque a esta pintura fue hace poco, cuando aparecieron dos calaveras en lo que eran las caras de las mujeres que se besan, además de una frase en esprai negro en el que se lee la frase "Visca Jesús Christo", acompañado de varias cruces.

El beso entre dos mujeres, vandalizado en el mural de la guarderia Wilson

El beso entre dos mujeres, vandalizado en el mural de la guarderia Wilson / Levante-EMV

Huevos contra CLGS

Aunque la ira homófoba se ha centrado especialmente en este diseño, debido a que es muy visible, pero ha habido ataques también a otros espacios. Hace unos meses, CLGS, la entidad que representa al colectivo LGBTI en la comarca de la Safor, denunciaba un ataque con huevos a su sede, ubicada en las casetas de la plaza del Tirant. La asociación se acababa de mudar a este espacio, ya que anteriormente estaban en otro que también fue atacado de la misma forma, según apuntó el propio colectivo en su momento.

A principios de la pasada semana, la exposición ubicada en el paseo de les Germanies ya sufrió un intento de ataque. La mañana del lunes apareció quemado uno de los paneles, concretamente el de las dos falleras dándose un beso (se repite el patrón de atacar un gesto tan natural), aunque el resto de imágenes estaban intactas. Fue solo durante unas horas porque la madrugada siguiente ocurrió lo que ya todo el mundo sabe: destrozo total de la muestra con mensajes contra el colectivo.

Gandia no ha sido el único foco de odio en ese sentido. En diciembre del año pasado una pareja denunciaba insultos homófobos cuando salía de cenar de un restaurante de Bellreguard. Según narraron en aquel momento, un grupo de jóvenes, menores de edad, les llamó "putos gays" porque iban cogidos de la mano.

En 2016 dos chicos también denunciaron sendas agresiones. Uno en un local de ocio de la ciudad, donde uno de sus agresores le dijo a un chico "hueles a gay" y el otro mientras dos jóvenes caminaba por la calle en la playa de Gandia durante la celebración del Gandie Pride, cuando un hombre se bajó de un vehículo y les increpó y amenazó llamándoles "maricones de mierda".

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