Beniarrés concluye el sistema para laminar avenidas del Serpis en Gandia
Con la financiación de la Unión Europea, la Confederación Hidrográfica eleva el caudal de salida a 1.800 metros cúbicos y garantiza la seguridad de la presa

La presa de Beniarrés, vista desde el pantano que forma, con las tres compuertas que integran parte del sistema que se ha mejorado ahora. / Confederación Hidrográfica del Júcar
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha concluido esta semana las obras de adecuación de las compuertas de la presa de Beniarrés, en el tramo medio del río Serpis. Ese proyecto, entre muchos otros aspectos, tiene una finalidad capital, como es la de poder laminar con mayor eficacia las fuertes avenidas del río y garantizar la seguridad del dique. En definitiva, un beneficio que se traduce en reducir sensiblemente el riesgo de inundaciones allí donde pueden producirse, especialmente en la ciudad de Gandia.
Según han señalado los técnicos, las tres compuertas del aliviadero general del pantano podían abrirse cuatro metros sobre la base de hormigón porque tropezaban con las vigas del puente superior, dejando salir un máximo de 1.200 metros cúbicos por segundo. Ahora, con los trabajos concluidos, esas tres planchas metálicas se elevan hasta los 6,20 metros, y, con el pantano lleno, el caudal de salida alcanzaría los 1.800 metros cúbicos por segundo.
Un millón de inversión
El nuevo sistema, que ha costado alrededor de un millón de euros financiados en parte por los fondos Feder de la Unión Europea, también permite responder más eficazmente ante una avería que bloqueara alguna de las compuertas, y, finalmente, se ha reforzado el tablero de hormigón para que pueda soportar sin problemas un eventual desbordamiento del agua por encima de las tres compuertas.

Levante-EMV
Todo el sistema convierte en más seguro el embalse de Beniarrés, con una capacidad máxima de 27 hectómetros cúbicos, ante episodios de fuertes precipitaciones como las que, tristemente, el pasado 29 de octubre afectaron a las cuencas del barranco del Poyo y del río Magro, con catastróficas consecuencias. Desde ahora los técnicos podrán actuar para, teniendo en cuenta los niveles de lluvia, de entrada de caudal y de la capacidad del cauce aguas abajo, laminar las avenidas para que causen el menor daño posible.
Cierto es que una riada de 1.800 metros cúbicos por segundo, que es el caudal máximo de salida estipulado tras estas obras, seguramente causaría desbordamientos del Serpis en la Safor, con especial incidencia en Gandia y, sobre todo, en el Grau y los municipios situados inmediatamente al sur de la desembocadura. Pero también es verdad que sería mucho peor una eventual rotura de la presa ante un episodio de lluvias catastróficas, y esa es la situación que estas obras han alejado. Así, la CHJ ha adaptado el diseño de la infraestructura a la nueva normativa de seguridad de presas y embalses.
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